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Las obras de arte, un tesoro de incalculable valor que refleja la historia de la humanidad a lo largo de los siglos, son también objeto de un lucrativo mercado de la falsificación, mientras que valiosas piezas robadas engrosan un opaco “mercado negro”. Actualmente, se calcula que el 40% de las obras que albergan los museos –pinturas, esculturas, retablos u otras piezas valoradas universalmente- son falsificaciones y los cuerpos policiales consideran probadas las oscuras conexiones existentes entre el mundo del arte y la criminalidad.

Este entorno delictivo queda también reflejado en la literatura negra y policíaca para deleite de los devotos del arte aficionados a las novelas de misterio que mezclan la realidad histórica y el thriller de intriga. Hoy, desde Mucho Más Que Un Libro, recomendamos tres obras de ficción en las que el arte robado o falsificado figura como uno de los protagonistas principales: Ángelus, de Jorge Iglesias Manzano; Las pinturas desaparecidas, de Gauke Andriesse y Herejes, de Leonardo Padura.

La historia que nos cuenta Ángelus, opera prima de Jorge Iglesias Manzano, gira en torno a 152 obras maestras de la pintura universal que, en 1936, salieron del Museo del Prado de Madrid rumbo a Suiza para salvarlas de los bombardeos del ejército sublevado del General Franco. En 1939, finalizada la contienda, los cuadros regresan a España, pero… ¿vuelven los lienzos auténticos o ésta es la mayor falsificación de pinturas que nadie haya imaginado jamás? Bruno Almeida, un valiente religioso de la Compañía de Jesús, intentará desentrañar el misterio escondido en las entrañas de Ángelus.

Las pinturas desaparecidas, del escritor holandés Gauke Andriesse, aborda el expolio de obras de arte pertenecientes a judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Jager Havix, un detective experto en arte, es contratado por los hermanos Lisetsky para intentar recuperar la colección de pinturas robada a la familia por los nazis. A los pocos días, Havix recibe un extraño obsequio: un cuadro desconocido de Johannes Vermeer, pintor del Barroco holandés del siglo XVII, y una carta con la historia de [Enlace retirado], el falsificador que engañó a los mismos nazis plagiando pinturas de Vermeer. La investigación del detective transportará al lector a una época y lugar en que las obras de arte también se convirtieron en moneda de cambio por vidas  humanas.

En 1939, Cuba fue el escenario de un dramático episodio que condenó  a muerte a la mayoría de los novecientos pasajeros judíos que viajaban en el barco SS. Saint Louis. Herejes, de Leonardo Padura, recrea el trágico suceso con un fascinante punto de partida: Daniel Kaminsky, entonces un niño, y su tío Joseph esperan en el muelle de La Habana el desembarco de sus familiares. Guardan un as en la manga para convencer a los funcionarios cubanos: un pequeño lienzo de Rembrandt que pertenece a los Kaminsky desde el siglo XVII.  Sin embargo, el plan fracasa y el barco regresa a Europa con todos sus pasajeros. Muchos años después, en 2007, el cuadro se subasta en Londres y el detective cubano Mario Conde es contratado por Elías, el hijo de Daniel, para aclarar qué sucedió realmente con el cuadro y su familia.

¡Tres títulos imprescindibles para los amantes del arte y de la novela policíaca, histórica y social!

 

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