Pedro D. Verdugo, autor de Profetas en la nube.

Pedro Daniel Verdugo Romero nació en Barcelona un lluvioso día de Sant Jordi de principios de los años setenta. Es Ingeniero en informática y trabaja como director de proyectos tecnológicos. Debutó en la escritura con historias cortas que publicaba en su blog ‘El Bit Gris’. Con una de ellas, Sueños en bucle, ganó el primer premio del segundo concurso de relatos cortos JAK de Santa Coloma de Gramanet, en 2012. Ha sido finalista en otros concursos de relatos que se encuentran recopilados en su portal www.elpendulodenewton.com.

En 2015 decide dar el salto a la novela y publica La falsa metáfora del péndulo de Newton, una novela policíaca ambientada en Barcelona y que gira en torno a la parte más oscura del mundillo editorial.  En 2019, publica su segunda novela, Profetas en la nube, un thriller tecnológico con una adictiva trama que explora el apasionante mundo de los gamers, youtubers e influencers, personajes clave para hacer campañas muy efectivas de marketing en el mundo digital.

En la libreria Gigamesh, de Barcelona. Con Pedro D. Verdugo y Sergi Colomer.

Tras La falsa metáfora del Péndulo de Newton, que autoeditaste, publicas con la editorial Héroes de Papel tu segunda novela, Profetas en la nube, ¿Fue tan gratificante tu primera experiencia como novelista que te animaste a escribir una nueva obra literaria? ¿Fue difícil en esta segunda ocasión encontrar editorial?

Sin duda, mi primera experiencia como novelista fue netamente positiva si la considero en términos de conocimiento del medio y del entorno en el que debemos movernos la mayoría de los escritores y escritoras (dejando aparte los superventas mediáticos y aquellos autores consagrados que por su nivel literario y volumen de ventas “juegan” en otra división muy superior).

Lo que me encontré tras publicar aquella primera novela fue un grupo de buena gente, dispuesta a brindar consejos, a ayudarte en tu pequeña promoción (principalmente vía redes sociales) y a echarte una mano con consejos y apoyo moral. Incluyo aquí a periodistas, blogueros, bibliotecarios, comisarios de festivales literarios, libreros y otros autores, principalmente.

Para esta segunda novela me marqué el reto de dar un paso adelante a nivel de calidad, técnica, distribución y soporte, y mi intención desde el principio era poder firmar con una editorial con cara y ojos, no una de las que ofrecen coedición o en la que las cláusulas del contrato son numantinas y rayando en la ilegalidad (que las hay, y por desgracia bastantes, que se aprovechan de la ingenuidad y de los deseos de los nuevos autores por publicar).

Lo que pretendía, en definitiva, era contactar con una editorial que cuidara el proceso de creación del libro, y que mimara la corrección, la maquetación y el diseño de mi novela. Así, tuve la suerte de toparme con Héroes de Papel, editorial especializada en publicar preciosos libros de videojuegos y cultura digital, unos sectores que coincidían en gran medida con la temática de Profetas en la Nube. Así que una vez les envié el manuscrito y les gustó para su sello de ficción Stories, el resto fue pan comido. Así que estoy muy orgulloso y agradecido por el resultado final. Por cierto, aparte de un par de feedbacks iniciales más, el resto de editoriales a las que envié mi propuesta no mostraron interés en la obra de un autor desconocido.

Firma de libros en Librería Gigamesh.

Álex Alsina, un frustrado aspirante a escritor, es el protagonista de La falsa metáfora del Péndulo de Newton. En Profetas en la nube, Álex se ha convertido en un escritor de éxito, pero no es el protagonista, aunque sí uno de los personajes. En esta ocasión, el papel protagonista corresponde al sargento de los Mossos d’Esquadra, Héctor Gálvez, también viejo conocido nuestro de tu primera novela. ¿Por qué este cambio?

En realidad, La Falsa Metáfora del Péndulo de Newton estaba claramente dividida en dos partes, y Álex Alsina era el protagonista principal de la primera mitad, pero no de la segunda, en la que Héctor Gálvez tenía un papel más destacado como policía encargado de investigar el caso. Esto provocaba un cambio en el narrador de la historia a medio libro, algo que implicaba ciertas dificultades al lector. Para mi siguiente novela decidí eliminar ese punto de vista ‘dual’ y utilizar un único narrador principal en primera persona durante todo el relato: el sargento Héctor Gálvez.

La historia que nos cuenta Profetas en la nube nos sumerge en Internet, concretamente en el mundo de los gamers, youtubers e influencers, tan conocido por el público joven y adolescente. ¿Se trata de una novela dirigida principalmente al lector joven?

No, a pesar de su temática sobre videojuegos, internet y redes sociales, o de su portada multicolor y de aspecto cartoon, esta novela no fue planteada ni escrita pensando en un perfil de lector joven (por ejemplo, los seguidores de las sagas de Harry Potter, Percy Jackson o Crepúsculo), sino que es una historia adulta, cruda y dura, con algunas escenas no demasiado apropiadas para menores de 13 o 14 años, que es donde colocaría el listón de posibles lectores. Tampoco es que sea un texto prohibitivo para personas a partir de esas edades con cierto criterio, pero lo cierto es que en la novela hay bastante sangre, sudor y lágrimas y entiendo que no cualquier niño o niña se sentiría cómodo con algunos de los párrafos. Recomiendo que los padres la lean primero y que decidan, en base a la personalidad y madurez de sus hijos, cuando sería un momento apropiado para que la leyeran.

Por edad, no entras en el grupo de los nativos digitales, pero trabajas como director de proyectos tecnológicos en una importante empresa. ¿Conoces la labor que realizan los youtubers e influencers? ¿Son una fuente de información y entretenimiento tan importante como dicen? ¿Para quién? ¿Nos podrías explicar brevemente qué es lo que hacen y cómo pueden llegar a ganar importantes sumas de dinero?

Uno de los objetivos principales de la novela, -dejando de lado la trama policial, que uso más como un medio que como un fin-, es exponer una crítica a la sociedad digital actual (podéis leer mi artículo completo ‘La crisis del individuo común’ en el Blog La Guarida del Héroe), explicando las ventajas pero también los peligros de la disgregación de la información en pedacitos, de las relaciones virtuales contaminadas y de las fake news, entre otros.

Por tanto, conozco bien la influencia de youtubers e influencers en jóvenes y adolescentes, dado que tengo a dos chavales de 12 y 15 años en casa. Además de mi trabajo en el sector tecnológico, durante el proceso de escritura me documenté en detalle sobre este mundo y sus protagonistas leyendo libros, asistiendo a conferencias, y sobre todo viendo muchos de esos vídeos en Youtube y otros portales. En su favor, hay que admitir que hoy en día, algunos de esos youtubers como El Rubius, Dulceida, Wismichu o AuronPlay han traspasado las fronteras del mundo juvenil para convertirse en iconos y líderes de opinión en moda, gustos, tendencias y productos de consumo.

Así que los nativos digitales ya no usan el método tradicional de ver el telediario o leer el periódico para informarse, sino que su concepción de la realidad está basada en miles de impactos individuales y separados en forma de mensajes, imágenes, Likes, comentarios y notificaciones en las redes sociales, provenientes de personas en las que creen de manera genuina. Lejos quedan los tiempos del periodista trajeado y con corbata, líder de opinión en cabeceras, TV u ondas de radio.

Básicamente, estos nuevos personajes que han irrumpido como modelos de conducta de jóvenes y no tan jóvenes (no deseo que suene despectivo, algunos son muy creativos y honestos) monetizan su imagen, consiguiendo sus ingresos en diferentes vías:

  1. Patrocinio de empresas, prestando su imagen para promocionar ciertas marcas.
  2. Publicidad de productos específicos en sus propios vídeos
  3. Conferencias, charlas y cursillos.

Como decía, los top del momento suelen llevarse la mayor parte del pastel, actuando en anuncios y patrocinios como antes lo hacían las estrellas de cine o TV, y generando a su vez un bucle casi infinito de nuevos seguidores y más empresas interesadas en contratarles.

David de la Red, más conocido como Alteregox, un famoso youtuber e influencer, es degollado en directo nada más empezar Profetas en la nube. En el transcurso de la lectura conoceremos a varios youtubers y sus correspondientes alias. El alias de un youtuber ¿busca ocultar su identidad real o solamente se trata de atraer el máximo de suscriptores?

Entiendo que el alias de un youtuber es básicamente una tarjeta de visita, un nombre vistoso y memorable que junto a otros aspectos le ayude a formarse una imagen personal y única con el objetivo de distinguirse del resto de propuestas de esta especie de “ecosistema”. Eso sí, hay algunos casos de personas que desean mantenerse en el anonimato, como por ejemplo uno de los personajes de la novela, un youtuber joven y misterioso de voz aniñada que nunca da la cara en sus vídeos o gameplays.

Sant Jordi 2019. Los escritores Pedro D. Verdugo y José Luis Muñoz en la parada del Obrador d’històries, Rambla de Catalunya, Barcelona.

Youtubers, influencers, gamers. Profetas en la nube nos presenta un mundo repleto de rivalidades, machismo, traiciones, sobornos, puñaladas traperas… ¿Cuánto hay de realidad y cuanto de ficción?

Todo en la trama de Profetas en la Nube, desde personajes, escenas, situaciones y diálogos, hasta el desenlace final es pura ficción. Lo que sí es cierto es que la vida real y las polémicas que jalonan las redes sociales e internet han sido el perfecto caldo de cultivo para la historia. Por ejemplo, puedo confesar que cada youtuber de la ficción es la combinación de diferentes características y personalidades de algunos youtubers reales, escogidos por su forma de actuar.

Creo que precisamente ese es el “súper poder” del autor de novela, el de tomar trazos de personas de carne y hueso, modificarlos a nuestra voluntad, volverlos del revés, combinarlos con aspectos puramente inventados e inventar una nueva situación ficticia, perdonando o condenando a personajes según tus filias y fobias. Aunque como se suele decir, la realidad siempre acaba superando la ficción.

Héctor Gálvez no es un héroe, tampoco un investigador hundido y al borde del suicidio. Es un individuo normal que arrastra sus conflictos y contradicciones como cualquiera de nosotros. En definitiva, un personaje muy humano, que ya ha entrado en la cuarentena y que no sabe nada o casi nada de las nuevas tecnologías. Sin embargo, es el encargado de investigar el caso de Alteregox y otros youtubers (para saber qué les ocurre, habrá que leer el libro). Para compensar su ignorancia, la sargento Laura Nagano, experta en nuevas tecnologías y seguridad informática, es asignada a su equipo y donde no llega uno, llega el otro. A mí me recuerda a las parejas de investigadores presentes en tantas novelas policíacas, como Sherlock Holmes y el Doctor Watson (los más populares), de Arthur Conan Doyle, o Ataúd Johnson y Sepulturero Jones, de Chester Himes, o en un plano más local, las subinspectoras Rebeca Santana y Miriam Vázquez, de Susana Hernández. ¿Prefieres las parejas investigadoras en lugar del detective solitario al estilo del detective privado Sam Spade, de Dashiell Hammett?

Uno de los objetivos que me marqué al empezar a escribir era lograr que mis personajes estuvieran vivos y que evolucionaran, de unas posiciones muy enrocadas al principio, hasta llegar a replantearse ciertos de sus principios que un día se les habían antojado inamovibles. Qué mejor para ello que combinar a un policía de la vieja escuela, algo anquilosado en sus métodos, con una ingeniera experta en Deep Web y redes sociales, que sin embargo tiene problemas de relación con sus compañeros en la vida real. Así, esos dos personajes se complementaban y contribuían juntos, cada uno con sus fortalezas y defectos, en la resolución del caso. El recurso de la pareja investigadora me parece interesante pero tampoco quisiera abusar de él en el futuro.

Sant Jordi 2019. Firmando libros en la Rambla de L’Hospitalet de Llobregat.

Otra característica remarcable de Profetas en la nube es que alguno de los protagonistas se adentra en lo que llamamos la “Dark Web” o Internet Oscura ¿Puede un usuario normal de Internet entrar en la Dark Web? ¿Qué suelen buscar los usuarios de la Dark Web? ¿Qué podemos encontrar?

Sí, tal y como se explica en la novela, cualquier usuario con unos conocimientos básicos podría llegar a acceder a la Internet Oscura, utilizando por ejemplo el navegador TOR (The Onion Router, en inglés), que anonimiza cualquier rastro personal para poder navegar con naturalidad por las cloacas de internet. Allí se puede encontrar, como bien podrá comprobar quien lea el libro, multitud de materiales delictivos, como, entre otros, sicarios, drogas, armas o imágenes pedófilas. Por tanto, no es recomendable experimentar con ese acceso de no ser un experto o cuando no se tenga muy claro por y para qué se accede.

Giros y sorpresas inesperadas, al igual que en tu anterior novela, cuadrados al milímetro y con un sorprendente final. Y también una peligrosa excursión a Riells del Fai, en el Vallés Oriental, y una mención a la biblioteca pública de Bigues i Riells. ¿Conoces la zona?

Una de mis mayores preocupaciones era el que todas las piezas del puzle encajasen de manera perfecta. Para ello, antes de ni siquiera de empezar a escribir, planeé y creé una matriz detallada con filas, columnas y flechas representando personas, momentos y acciones. Al respecto de Bigues i Riells, es evidente que conozco el lugar, ya que mis padres tienen una casita de verano allí desde hace más de cuarenta años. De hecho, gran parte de la novela fue escrita en una terraza desde la que se vislumbra el pueblo entero, incluyendo la cantera en la que transcurre una parte de la acción.

Profetas en la nube combina el relato en primera persona en algunos capítulos con el narrador omnisciente en otros. ¿Cómo se te ocurrió utilizar ambos estilos? ¿Fue difícil de compaginar?

En las escenas protagonizadas por el sargento Gálvez utilizo un narrador en primera persona en tiempo pasado, dado que explica lo que piensa y lo que le sucede a él mismo, mientras que en las escenas en que no está él, como es obvio, necesito utilizar un narrador en tercera persona del presente, que en realidad no es omnisciente porque no sabe lo que piensan los personajes y no es capaz de interpretar la escena más allá de lo que se ve en la distancia.

Presentación de Profetas en la nube en la biblioteca de Bigues i Riells, con el alcalde, Joan Galiano.

¿Te consideras escritor de mapa o de brújula? ¿Decides la trama y el final de la novela antes de empezar a escribir? Cuéntanos cómo es tu método

Como decía antes en otra de las respuestas, me considero eminentemente un escritor de mapa. Antes de comenzar a desarrollar la novela debo tener claro todo lo que va a pasar, si es necesario con un nivel de detalle que sitúe cada personaje en un lugar y un momento determinados según la escena, incluyendo la información de transiciones y consecuencias futuras de sus actos presentes.

De esta manera es más sencillo distribuir los capítulos como mejor me parece, utilizando flashbacks y flashforwards si es necesario, aunque en esta novela no he utilizado demasiado ese tipo de recursos.

Y el título ¿Lo tienes decidido antes de empezar a escribir? ¿O esperas al final? ¿Por qué Profetas en la nube?

Los títulos los suelo seleccionar hacia el final del proceso de escritura, en base a como he trabajado la trama. En ocasiones provienen de una frase acertada aislada, o de una serie de elementos que conjugados podrían resumir de alguna manera el mensaje que quería dar en la novela.

Por ejemplo, en el título de Profetas en la Nube, el concepto “Profeta” surgió de constatar que los youtubers e influencers que protagonizan la novela se han convertido en los nuevos profetas de la era digital. Su palabra es ley para muchísima gente, que les sigue como si fueran líderes religiosos de un antiguo culto. Por otro lado, “Nube” es una de las acepciones por las que se conoce Internet, dado que toda su información parece estar en el ‘aire’ y se puede acceder a ella se esté donde se esté. Aunque, como sabrá casi todo el mundo, esa información reside en realidad de manera distribuida en múltiples servidores de datos repartidos por todo el mundo.

Por último, una curiosidad ¿Tendrá continuación Profetas en la nube? ¿Volveremos a encontrar a Héctor Gálvez, Laura Nagano o Álex Alsina en otras aventuras?

La verdad es que ahora mismo, en pleno lanzamiento y promoción de la novela, no me planteo con seriedad aún una posible continuación. Lo que sí que tengo claro es que, si lo hiciera, completaría el periplo de Héctor Gálvez con una tercera y última novela (la primera de la trilogía es la ya comentada La falsa Metáfora del Péndulo de Newton), pero esta vez desde un punto de vista diferente al desarrollado hasta ahora: el del villano.

En todo caso, el cuerpo me pide escribir algo diferente por el momento, así que creo que esa tercera novela de la trilogía deberá esperar un tiempo. 😉

Aunque, de todas formas, para quienes les atraiga la temática de la novela, aquí tenéis un prólogo solo disponible digitalmente, ‘La génesis de un Youtuber’.

Muchas gracias, Pedro D. Verdugo. Desde Mucho Más Que Un Libro te deseamos mucha suerte.

Deja un comentario