Que prácticamente todo el territorio catalán ha sido conquistado por el crimen… literario, es una de las grandes revelaciones de la BCNegra 2017. Los “adictos” al género negro empezamos a ser conscientes de la magnitud del delito el martes 31 de enero con la mesa redonda Catalunya, terra de crims (I), para continuar el jueves 2 de febrero con otras dos interesantes charlas: La millor collita negra en català y Catalunya, terra de crims (II).

El Espai 4 del Palau de la Virreina (lleno a rebosar a las 11.30 h de la mañana) fue el espacio escogido para iniciar el descubrimiento de los diferentes territorios que han desbancado Barcelona como capital del crimen en tierras catalanas. Moderados por Miguel Ángel Diaz, de SomNegra.com, los escritores Sebastià Bennasar, Jordi Ledesma, José Luis Muñoz, Montse Sanjuan y Jordi Tiñena nos hablaron de los escenarios de sus novelas que cubren buena parte de Cataluña.

Sebastià Bennasar se refirió a su última novela, L’imperi dels lleons / El imperio de los leones, que aborda la urbanización de una parte de nuestra Costa Brava por uno de los clanes mafiosos más sangrientos y poderosos de Lyon. Los criminales deciden “invertir “la pasta” manchada de sangre en L’Empordà y se convierten en unos señores”. Mientras, Jordi Ledesma recrea el mundo “que viví de pequeño en Cambrils, en la Costa Dorada tarraconense” en la impactante Lo que nos queda de la muerte, una novela total y muy cercana que demuestra hasta qué extremos “en las ciudades pequeñas, uno puede llegar a ser víctima del “comadreo” y del lado más oscuro de sus habitantes”.

De la soleada Costa Dorada nos trasladamos al montañoso Valle de Arán, un rincón de los Pirineos aparentemente idílico. Cazadores en la nieve, de José Luís Muñoz, nos cuenta la historia de tres personajes: un forastero de oscuro pasado que llega a un pequeño pueblo del valle, un teniente de la Guardia Civil, jefe del puesto, y un guarda forestal que es, a la vez, cazador furtivo. “Se trata de una novela rural muy especial, que describe un Valle de Arán más auténtico que el de los turistas y que nos habla de la culpa, la redención y la inutilidad de la violencia”, explicó el autor. Por su parte, Jordi Tiñena, nos invita a navegar por aguas tarraconenses con el subinspector Vidal, “licenciado en filosofía, aficionado a la vela y a la buena comida”, protagonista de La mort sense ningú. En esta ocasión, investigaremos la muerte de un ciclista, cuyo cadáver ha sido encontrado en el Pont del Diable de Tarragona.

“Si la novela tiene calidad, situarla fuera de Barcelona funciona”, opina Montse Sanjuan, que debutó en la literatura criminal con La sergent Anna Grimm y continuó con la misma investigadora en El misteri del bressol buit, Ambas novelas están ambientadas en la ciudad de Lleida, aunque “Anna Grimm nació en Begur (Girona), en plena Costa Brava, un lugar donde predomina el sol, y se siente extraña en Lleida, la ciudad de la niebla”. Todo, no obstante, muy alejado de la cosmopolita Barcelona.

Silvestre Vilaplana, Núria Cadenes, Rafael Vallbona y Lluís Llort

Tras esta primera incursión del crimen en tierras catalanas, el jueves 2 de febrero a las 12.30 h. nos trasladamos al Auditori de la Universitat Ramon Llull, donde nos esperaban tres novelas negras escritas en lengua catalana y recientemente premiadas: Els ossos soterrats, de Silvestre Vilaplana, III Premi Memorial Agustí Vehí; Tota la veritat, de Núria Cadenes, VII Premi Crims de Tinta; y Tros, de Rafael Vallbona, Premi de Novel·la Ferran Canyameres. Y, como moderador, Lluís Llort, periodista y escritor.

“Los premios contribuyen a dar más visibilidad a las novelas, aunque no necesariamente gane la mejor”, opinaron los tres autores. Silvestre Vilaplana añadió que “muchas veces el premio es la única manera de destacar”, mientras Núria Cadenes reafirmaba la íntima satisfacción que produce ganar un premio. Las tres obras “nos hablan del silencio y resultan bastante atípicas”, apuntó Lluis Llort. Els ossos soterrats sitúa la acción en la posguerra en un pequeño pueblo del País Valencià. Cinco hombres son salvajemente ejecutados y enterrados en una fosa común. Setenta años después, una arqueóloga intentará descubrir dónde se encuentran enterrados los cadáveres y hacer justicia. “Me interesaba ligar dos historias, crímenes actuales con crímenes del pasado en una novela llena de muertos”, explicó Vilaplana.

Núria Cadenes volvió a señalar a Anna Maria Villalonga, también escritora y alma del Blog de novela negra A l’ombra del crim, como la principal culpable de su desembarco en el género. Tota la veritat gira en torno al asesinato de Robert Mascaró, un arribista de éxito, en su casa de Dolmeriu, un pequeño pueblo del interior de Cataluña y nos habla de la violencia sutil y cotidiana que nos envuelve. En Tros, de Rafael Vallbona, el protagonista principal es el pueblo, Alcastrer, un no-lugar ubicado entre el Segrià y la zona norte de Las Garrigues, escenario del enfrentamiento entre un padre dominante y su hijo, que ha fracasado en el intento de ganarse la vida en Barcelona y regresa al pueblo al morir la madre. Quería escribir una novela de silencios entre un padre y su hijo –apuntó Vallbona–  y situar la historia de violencia latente con cierto sabor a A sangre fría o No es país para viejos en un pueblo muy pequeño sin ningún interés”.

Dejamos atrás las novelas premiadas en La millor cullita negra en català y, sin apenas tiempo para digerir tanta maldad, nos dirigimos al Auditori del Liceu para encarar la segunda parte de Catalunya, terra de crims. Allí nos esperaban Salvador Balcells (Procés enverinat); Lluís Llort (No n’estiguis tan segur); Rafa Melero (Ful) y Ramona Solé (Quaderns), moderados en esta ocasión por Sebastià Bennasar.

Procés enverinat, de Salvador Balcells, es el quinto caso del subinspector Espinosa, un Mosso d’Esquadra de origen valenciano destinado en Tarragona. En esta ocasión, Espinosa, que nunca ha querido meterse en política, deberá investigar la sospechosa muerte de un dirigente político presuntamente envenenado en un restaurante de Tarragona. Barcelona vuelve a ocupar un lugar como escenario criminal en No n’estiguis tan segur, una novela imprevisible de Llort, cuando el cadáver de un hombre joven es encontrado destripado en un pequeño despacho del centro de la ciudad. No obstante esta breve incursión en la capital del crimen catalán, FUL, de Rafa Melero, vuelve a transportarnos a las brumosas tierras leridanas, donde el protagonista es “Ful, un chaval de barrio, un pequeño delincuente que lo es por las malas decisiones que ha tomado en su vida”, mientras Quaderns, de Ramona Solé, nos lleva a explorar el devenir de la vida en un pequeño pueblo leridano, que se verá alterado por la búsqueda de una mujer desaparecida. Será entonces cuando se descubrirán secretos porque “nunca puedes estar seguro de conocer a tu vecino ni a ninguno de los que se sientan a tu lado”, comentó la autora.

Y, para terminar, una afirmación y un consejo del moderador, Sebastià Bennasar: “la novela negra catalana es tan buena como la de muchos autores extranjeros. Solo necesita que le demos una oportunidad”.

¡Se la daremos! ¡A por ellas, lectores!

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