Inspector Méndez a

No es sociable ni atractivo y tampoco pretende serlo, aunque es un buen tipo. El inspector Ricardo Méndez, nacido de la pluma de Francisco González Ledesma, apareció por primera vez en la literatura negrocriminal –aunque muy brevemente- en Expediente Barcelona (1983), que cuenta la historia de Ramón Masnou, un hombre influyente de la burguesía catalana relacionado con peligrosos revolucionarios.

Fue Crónica sentimental en rojo, Premio Planeta 1984, la novela que inició la serie protagonizada por el desengañado y cínico policía Méndez. González Ledesma nos presentó el personaje como un atípico investigador de más de sesenta años, solitario, de aspecto descuidado, rebelde con la autoridad y devorador de libros. Pero Méndez es, también, buen conocedor de la cara oculta de Barcelona, por la que transitan putas, travestis, borrachos y mafiosos y cuya sordidez escapa a los ojos maravillados de los turistas. Las aventuras de Méndez continuarían en La Dama de Cachemira, 1986, Las calles de nuestros padres, 1989,  Historia de Dios en una esquina, 1991,  El pecado o algo parecido, 2002,  Cinco mujeres y media, 2005,  Méndez, 2006; Una novela de barrio, 2007 –galardonada con el Primer Premio RBA de Novela Negra-, No hay que morir dos veces, 2009 y Peores maneras de morir, 2013, la última de la serie y, quizás, la que nos presenta al Méndez más sentimental.

Peores maneras de morir gira en torno a una trama internacional de trata de mujeres con epicentro en una Barcelona que Méndez ya no reconoce. La novela sitúa la acción en el otoño de 2010 cuando el Papa viaja a la Ciudad Condal para dedicar el templo de la Sagrada Familia. Pero, mientras tiene lugar la ceremonia, dos jóvenes extranjeras mueren brutalmente asesinadas en el barrio del Raval por intentar huir de la prostitución forzada. Otra joven, Eva Ostrova, ucraniana de 15 años, consigue escapar de la mafia y solo piensa en vengarse. La víctima se transformará en un verdugo implacable y…

Nacido en Barcelona en 1927, Francisco González Ledesma está considerado, junto a Manuel Vázquez Montalbán, uno de los padres de la novela negra de corte social en nuestro país. En 1948, con solo 21 años, ganó el Premio Internacional de Novela por Sombras viejas, pero la censura franquista prohibió su publicación. Fue abogado y periodista y llegó a ser redactor jefe en La Vanguardia. Bajo el seudónimo de Silver Kane publicó más de mil novelas, en su mayoría del oeste. Los nuevos aires que llegaron con la Transición le permitieron publicar Expediente Barcelona (finalista del Premio Ciutat de Valencia 1983) y Crónica sentimental en rojo (1984), inicio oficial de la serie del inspector Ricardo Méndez.

¡Acompañemos a este singular investigador y descubramos la “otra” Barcelona!

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