Males Arts - Entrevista

Nacido en Barcelona en 1962, Albert Gassull es arquitecto, músico y escritor. Ejerció como arquitecto antes y durante los años de la “burbuja inmobiliaria”. Forma parte como saxofonista de la orquesta de jazz La Locomotora Negra, una de las más antiguas de Barcelona y debutó como escritor de novela negra con Males Arts (2013), una historia ubicada en 2004 que retrata una sociedad deslumbrada por el éxito y el dinero fácil, prototipo de la locura colectiva tan característica de los años del “ladrillazo”. El autor también publica relatos y reseñas literarias en su blog http://www.gassull.com/ mientras continúa con sus proyectos narrativos.

¿Trabajabas como arquitecto durante los años del “boom” del ladrillo?

Sí, durante el boom tenia un despacho de arquitectura. Trabajábamos básicamente para promotores privados, los grandes protagonistas de aquellos años.

¿Cuáles crees que fueron los factores principales que contribuyeron a la creación de la burbuja?

Supongo que a la creación de la burbuja contribuyeron un montón de cosas. Sé muy poco de economía, pero me imagino que la bajada de los tipos de interés en un momento de crecimiento económico fue un factor decisivo.

¿Cómo viviste personal y profesionalmente los años de locura colectiva?

Creo que, personalmente, me afectó poco. Tenia trabajo, sí, pero para ir tirando; y no tengo la sensación de que mi modo de vida cambiara. Seguramente soy de los pocos que sobrevivieron a todo aquello sin, por ejemplo, cambiar de coche. Profesionalmente era un espectador privilegiado, pero también sufrí las consecuencias de la avalancha de “nuevos promotores”. Algunos de mis clientes eran personajes como los de mi novela. Era tal el ansia de ganar dinero y tan fácil obtener crédito que todo el mundo se sentía capacitado para hacer de promotor. Así, tuve algunos clientes “aficionados”, cuyo único objetivo era ganar dinero deprisa, para quienes yo (el arquitecto) era sólo un estorbo inevitable. A veces no era nada fácil trabajar con ellos.

¿Pensabas que aquello explotaría de la forma que lo hizo?

Que aquello iba a explotar, creo que lo sabíamos todos desde un par de años antes, era insostenible. En realidad, en 2006 y 2007 ya era totalmente inexplicable que durara tanto. Lo que quizás no imaginábamos era que las consecuencias iban a ser tan devastadoras.

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¿Cómo surgió la idea de escribir Males Arts?

Decir de dónde sale la idea de la novela sería explicar el final, porque es a partir del final que construí todo el texto. Pero podríamos decir que la idea de partida fue situar al protagonista en un callejón sin salida víctima de sus propias acciones.

¿Influyó tu experiencia como arquitecto?

Más que mi experiencia como arquitecto, lo que influyó en la idea de la novela fue el hecho de serlo. Después, para desarrollar el argumento, crear algunos de los personajes y mostrar determinadas situaciones, sí que me valí de mi experiencia profesional, y mucho.

¿Escribiste Males Arts con ánimo de denuncia?

No hay una voluntad expresa de denuncia en Males Arts. Aquél era el contexto que mejor me iba para explicar la historia que quería contar. Lo que habría que denunciar de aquel momento es como algunos se apoderaron de los miles de millones de euros con que se endeudó el resto de la población. Pero Males Arts no habla de esto, habla de las conductas de la gente ante las expectativas y las oportunidades que se nos ofrecieron entonces. También de cómo estas conductas se modifican en función de las oportunidades y del entorno. Pero, sobre todo, habla de la codicia, del egoísmo, de la insatisfacción, del fracaso. Y estos son temas universales, no dependen de ningún contexto, aunque es evidente que el contexto los conduce hacia uno u otro lado. Es cierto que en la novela salen ciertas malas prácticas (malas artes), sobre todo vinculadas al mundo inmobiliario, pero también en las relaciones personales, en los negocios y en otros aspectos. El hecho de que se muestren es en sí mismo una denuncia, pero yo las utilizo para explicar la historia de la novela, son un medio, no un fin. En cualquier caso, no es una novela de denuncia… aunque es evidente que se denuncian cosas.

Miquel, el protagonista de Males Arts, es un arquitecto como tú y ha ganado mucho dinero durante los años de “vacas gordas”, pero se ha pillado los dedos y está arruinado. Al principio de la novela estrena una casa de ensueño en un pueblecito idílico del Alt Empordà y ya corre riesgo de perder la propiedad ¿Cómo ha podido llegar a esta situación?

Miquel llega a esta situación porque es incapaz de gestionar bien dos cosas fundamentales: su trabajo y su vida personal. Miquel no destaca por sus dotes comerciales. Nunca ha sabido venderse como arquitecto y sobrevive como puede hasta que en su vida se cruza Isidre Rintxera, un cliente excepcional que le encarga un proyecto detrás de otro. Su situación económica mejora radicalmente, pero su mujer se gasta todo lo que él gana y más. El tal Isidre, que parecía un lince de los negocios, resulta ser un fantasma incompetente que hunde el suyo en un par de años y le deja a deber un pastón. Miquel, por su lado, ha sido incapaz de encontrar nuevos clientes y, además de no haber ahorrado nada, se ha endeudado para construirse una casa. En esta situación arranca la novela.

Malas Artes -Males Arts

Como arquitecto ¿has conocido casos reales que pasaron de tenerlo todo a la ruina?

No conozco a nadie que haya pasado de tenerlo todo a la ruina. En aquellos años hubo casos como los de Isidre Rintxera, gente que se metía a hacer de promotor sin tener ni idea y acababa perdiendo hasta la camisa. Era difícil, pero posible. También mucha gente se embarcó en negocios durante aquellos años de gloria y la crisis los ha arruinado. Pero creo que los que lo tenían todo, siguen teniéndolo todo. Los ricos de verdad siguen siendo ricos. Todos esos enriquecimientos efímeros, esas ruinas de las que oímos hablar, aquellos que en 2005 conducían un cuatro por cuatro de lujo y en 2009 tenían que apretarse el cinturón para llegar a final de mes, fueron enriquecimientos a una escala cutre, de aficionado, por decirlo de alguna manera.

Raquel, la pareja de Miquel, se ha convertido en adicta al lujo y solo piensa en coches caros, viajes y toda clase de ostentaciones. Miquel no sabe cómo plantearle la difícil situación en la que se encuentran ¿Tanto transforma el dinero?

No es tanto el dinero como lo que te proporciona. Y no es lo mismo. Fíjate que en Males Arts el dinero no lo gana Raquel, lo gana Miquel, pero a ella esto le da igual porque lo que le importa es tener un Mercedes, ir de viaje, salir a cenar y vestirse de Dior. Esto es lo que ha obtenido con el dinero que gana Miquel, se ha acostumbrado a vivir así y dar marcha atrás no está previsto en su hoja de ruta. Ése es el problema porque Miquel ya no puede satisfacer sus caprichos ni un día más.

Durante la BCNegra 2014 participaste en La taula dels debutants, una mesa redonda para los autores que han escrito recientemente su primera novela negra y dispusiste de cinco minutos para presentar Males Arts y convencer al público de leerla ¿Estás satisfecho con esta primera novela? ¿Qué opiniones te han llegado de Males Arts?

SÍ, estoy muy contento. Sobre todo porque las opiniones que me han llegado son, en general, muy buenas. Supongo que las malas no llegan si no hurgas, pero tengo la sensación de que la novela está gustando mucho, se ha dicho que es adictiva y trepidante, que si la empiezas no puedes dejarla. A ver si conseguimos que se difunda un poco más.

Seguro que sí. Algunos consejos para los autores noveles…

Buf!! No lo sé. Yo me considero un autor novel, así que pocos consejos puedo dar. Pero vaya, por decir algo: es mas fácil escribir sobre aquello que se conoce bien y, en cualquier caso, hay que dedicarle mucho tiempo; una novela no se escribe a ratos perdidos.

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¿Recomendarías Males Arts / Malas artes como lectura para los estudiantes de Secundaria y Bachillerato?

Para estudiantes de bachillerato la recomendaría sin ninguna duda. Cuando terminé la novela, mis hijos, Clara y Roger, tenían dieciocho y dieciséis años. Los dos la leyeron y a los dos les gustó. Pero una de las mayores y más gratas sorpresas que he tenido ha sido que a los amigos de mis hijos también les ha gustado y, además, mucho. No contaba con esta conexión con los lectores juveniles, pero visto el resultado parece que sí es una novela recomendable para este sector de público.

¿Cómo y cuándo te iniciaste en la lectura y cuáles son tus referencias literarias?

A mí los libros me gustan desde siempre, aunque al principio me costaba acabarlos. Pero cuando tenía once años, un día de Sant Jordi, alguien me recomendó La Metamorfosis de Kafka y lo compré con el dinero que me habían dado mis padres. Creo que si hubo un principio, fue ese día. Desde entonces no he dejado de leer. Seguí con Kafka, leí a Poe, Lovecraft, Stevenson, London, Hesse… y a lo largo de la adolescencia muchos autores a quien supongo que debería haber leído mucho más tarde como Camus, Dostoievski, Gógol, Chejov, Flauvert, y también todos los clásicos de novela negra norteamericanos: McDonald, Chandler, James M. Cain, Hammet… Por alguna razón que desconozco tengo predilección por algunos autores anglosajones, no sólo de novela negra sino en general. Capote, Fitzgerald, Faulkner, Fante, Bukowsky, Carver y, entre los vivos, Amis, McEwan, Roth, Auster, Woodrell son autores de los que, sin duda, me alimento. Pero también de Victor Català, Joan Sales, Cortázar, Borges, García Márquez, Vargas Llosa, Cabré, Martín y me estoy dejando un montón. Todos los autores que me interesan me influyen de alguna manera a la hora de escribir. Pero si tengo que hablar de una identificación más global me quedo con John Fante o Daniel Woodrell.

Volviendo a  Males Arts ¿consideras que se trata de una novela negra sobre la burbuja inmobiliaria y la crisis económica subsiguiente o se acerca más a una novela psicológica que ahonda en el carácter y las contradicciones de los personajes?

En palabras de Andreu Martín, decir que Males Arts no va de la burbuja inmobiliaria sería como decir que una novela con asesinatos y policías no es una novela policíaca. Dicho esto, Males Arts no es una novela sobre la burbuja inmobiliaria y termina antes de que estalle la crisis. La burbuja es sólo el contexto en el que transcurre. Calificarla de novela psicológica me parecería exagerado, pero sí que es una novela de personajes que trata de la conducta de las personas en determinadas situaciones como ya he comentado antes.

¿Cómo ves el futuro del libro? ¿Crees que la piratería es uno de los grandes peligros para la supervivencia de la literatura en nuestro país?

Entiendo que tanto es un libro el que está en papel como el digital, así que supongo que habrá libros mientras haya lectores, o sea, siempre, espero. Lo de la piratería sí que es realmente dramático, pero no tengo ni idea de cómo está afectando a las ventas de libros. De vez en cuando oyes a alguien decir que se ha comprado un ebook y que se ha descargado no sé cuantos miles de libros que nunca leerá, pero no sé qué porcentaje de lectores lee libros pirata. Peor lo tienen los de la música o los del cine, creo.

¿Crees que es posible vivir de la escritura?

Hay quien lo hace, aunque supongo que es muy difícil.

Y, por último, háblanos de tus proyectos para el futuro.

Estoy intentando escribir una novela que tengo bastante avanzada a nivel de idea y argumento. No me he puesto ningún plazo para terminarla, ya veremos qué pasa.

Muchas gracias, Albert, y mucha suerte con tus nuevos proyectos.

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