Carmen Cuevas, autora de Calle del Carmen, 21.

Carmen Cuevas nació en Santander en 1971. Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad de Cantabria en 1994, trabajó durante veinte años en diversos oficios relacionados con sus estudios comenzando en el Departamento de Electrónica de esa Universidad y, más tarde, en varias multinacionales de diferentes ámbitos tecnológicos. Apasionada de la literatura, refugio y lugar donde todo puede ocurrir, publicó diversos cuentos en varias antologías de relatos (Gotas de Mercurio, Mentira Cochina y Con Sabor a Sugus) y su primera novela como coautora, La última frontera, fue finalista del Premio Círculo de Lectores 2010. En 2014 publica su primera novela policíaca, Calle del Carmen 21, una novela adictiva que nos muestra sin tapujos las miserias de la vida cotidiana y que atrapa al lector hasta la última página.

¿Desde cuándo escribes y qué te impulsó a hacerlo?

En este oficio yo creo que uno siempre sabe que quiere escribir. Al menos en mi caso, es algo que llevo en la cabeza desde que alcanzo a recordar. Siempre quise escribir esas historias que eran capaces de conmoverme, de transmitirme algo. Después hay que escribir de verdad y eso requiere aprendizaje, recorrido, experiencias. Hay que escribir y leer cada día durante mucho tiempo. Y más importante aún, hay que aprender a observar la vida desde un ángulo distinto.

La única manera de saber si uno es capaz de conseguirlo, es atreverse a empezar. Yo lo hice tarde y es algo de lo que me arrepiento muchas veces. La oportunidad siempre está aquí y ahora. El impulso siempre tiene que salir de muy adentro, yo diría que la escritura es algo que no puedes evitar.

¿Novela o relato corto? ¿Cómo te sientes más cómoda?

Empecé escribiendo relato corto, porque quizá es la mejor manera de perderle el miedo a la hoja en blanco. Da menos vértigo atreverse con un puñado de páginas que con toda una novela. Aunque, ojo, escribir relatos cortos es algo también difícil, algo que pocos escritores consiguen hacerlo bien.

Para mí, sin embargo, el género es la novela. Me siento más cómoda cuando puedo darle a las historias y a los personajes un recorrido más largo.

Presentación de Calle del Carmen, 21 en el Ateneo de Santander.

Con tu ópera prima, La última frontera, fuiste finalista del Premio Círculo de Lectores 2010. ¿Podrías explicarnos brevemente la trama de esta novela?

La última frontera transcurre en Chile a finales del siglo XIX. El partido liberal ha prometido establecer una línea comercial permanente a través de los Andes, una conexión con el otro lado del continente y con Europa, que traerá el progreso y el desarrollo al país. El prestigioso topógrafo danés Eric Knudsen viajará al otro del mundo, para establecer cuál es el mejor punto para hacerlo. Y allí encontrará algo muy distinto del gran proyecto que le habían prometido.

Retrasos administrativos, falta de presupuesto y de medios, terrenos que se han arrebatado a los indios, buscadores de oro y una cárcel al pie de las montañas. Lo bastante alejada de la civilización para que a nadie le importe lo que sucede entre sus empalizadas. Eso es lo que Eric va a encontrar. Las grandes palabras de los políticos siempre acaban por desvanecerse al contacto con la realidad. Y la realidad nunca es sencilla de vivir.

Calle del Carmen, 21 no es tu primera novela, pero sí tu debut en el género negropolicíaco. ¿Por qué escribir una novela policíaca?

Yo solía leer todo lo que caía en mis manos (ahora lo hago menos), pero la novela negra siempre ha tenido para mí un encanto especial. Quizá sea ese reto que se plantea al lector, ese ser capaz de descubrir al asesino antes de llegar a la última página, que te mantiene en vilo durante todo el libro.

Esta característica, sin embargo, hace que sea un género difícil para los escritores. Hay que trabajar los mismos elementos que en cualquier novela, el tono, la estructura, los personajes, los escenarios, pero, además, para que funcione, hay que conseguir ese engranaje casi milimétrico en que al final todo encaja. Y si no se sabe estar a la altura, la decepción que se deja en el lector es mucho mayor que en otros géneros.

Quizá por eso mi primera novela no fue policiaca. Pero ahora que he encontrado al comisario Cabarga, ya no puedo dejarle así como así. Es un policía con muchos años de experiencia en homicidios, un hombre que ha conocido la vida muy de cerca y todavía tiene muchas cosas que contar y que enseñarnos.

¿Cómo se gestó la novela? ¿Decidiste el desarrollo y el final antes de empezar a escribir?

La novela surgió de una imagen, de una situación real en la que un hombre de una gran corpulencia física fue encontrado por la policía, muerto en su propio piso, después de muchos días en que nadie notó su falta. De hecho, había pasado el tiempo suficiente como para que no fuera muy agradable estar allí.

Esa escena para mí contenía el germen de lo que tenía que contar. Algo que empieza hablando de esa soledad tan impactante que nos rodea, precisamente en el momento en que estamos más conectados que nunca. Y que termina con un pequeño retazo de esa realidad que vivimos.

En la sinopsis de Calle del Carmen, 21, el veterano comisario Cabarga se ve forzado a interrumpir sus vacaciones para investigar un crimen junto al joven inspector Rodríguez. Ambos son personajes complejos inmersos en sus respectivos problemas personales ¿Por qué dos personajes protagonistas? ¿Te has inspirado en personas reales?

Son dos policías trabajando en una investigación, que es la forma de hacerlo. Cada uno tiene su vida y sus problemas, y eso es algo que tiene que salir en la novela. No son personas reales al cien por cien, pero si tienen mucho de personas que he conocido.

El lado oscuro del ser humano desfila ante los ojos del lector: ludópatas, sicarios, drogadictos, prostitución, mafias… ¿Querías mostrar las miserias del mundo que nos toca vivir?

No vivimos en un mundo de héroes, eso hay que dejarlo para las películas. Nuestros mundos son mucho más reales, muchas veces desesperanzados, grises, difíciles. Y yo creo que mostrar el mundo tal y como es, nos hace más humanos, nos enseña que no estamos solos y lo tremendamente importante que es luchar, desde el principio hasta el final.

Firmando libros en la Librería Gil, de Santander.

¿Habrá una segunda novela policíaca con los mismos protagonistas?

Con Cabarga sí, y muy pronto, además, en la novela que terminaré a finales de año. A Rodríguez creo que volveré a encontrarle, esta forma de cruzarse en mi camino no puede ser casual, aunque todavía es pronto para saber en qué tipo de policía se va a convertir.

¿Cuáles son tus cinco autores y novelas favoritas?

Esta es la pregunta que siempre me cuesta tanto responder. Elegir un libro o autor favorito es algo tan injusto (o cinco, es casi lo mismo), siempre te vas a dejar a muchos en el tintero. De todas formas, no está bien eludir una pregunta, así que voy a darte algunos títulos y nombres, distintos de las otras veces para redimirme un poco.

La serie de novelas de Henning Mankell y su inspector inspector Kurt Wallander siempre me han gustado bastante. Si tuviera que elegir una, diría Asesinos sin Rostro. Me gustan mucho los libros de Ferdinand Von Schirach, Crímenes y Culpa, tan auténticos que te ponen la piel de gallina. Patria, de Aramburu, un libro que hay que leer. De los clásicos El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger, La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera y Conversación en la catedral, de Mario Vargas Llosa. Creo que ya me he pasado de cinco.

¿Escritora de mapa o de brújula? Cuéntanos cómo es tu método.

Para mí es importante tener un mapa, más en la novela de este género, donde el lector está esperando cada detalle y cada giro para sacar sus propias conclusiones. No se pueden dejar los acontecimientos al azar.

Sin embargo, a la hora de escribir también es importante dejarse llevar y descubrir qué es lo que esa historia y esos personajes tienen que contar, hasta dónde pueden llegar. Y eso también es lo bonito de la escritura, lo que se encuentra por el camino.

Con el Club de Lectura de Polanco comentando Calle del Carmen, 21 con la autora, Carmen Cuevas.

Algunos consejos para un autor novel…

No darse nunca por vencido. Para escribir hay que empezar leyendo y continuar escribiendo, cada día. Hay mucho de esfuerzo, de exigencia constante, de no darte por satisfecho fácilmente, de no rendirte. Hay que superar el chirrido de la propia escritura, como superamos el de la propia voz cuando la oímos en una grabación por primera vez.

Por último, háblanos de tus proyectos de futuro.

Ahora estoy escribiendo un nuevo caso del comisario Cabarga, que está bastante avanzado y espero tener acabado a finales de año. Se titula “El reloj oriental” y es una novela muy actual, ambientada en el año 2.010, en plena crisis económica.

En esta novela hay una compra de una empresa en quiebra por parte de un holding extranjero. Hay dinero público, apropiación indebida, chantaje y evasión de capitales. Hay una muerte que trata de parecer natural y dos culturas distintas, dos formas alejadas de entender el mundo que se ven obligadas a convivir juntas en un mismo espacio. Pero, sobre todo, está la existencia de doscientas personas que tratan de salvar sus puestos de trabajo y su forma de vida en medio de una crisis feroz. El dinero es el motor que lo justifica todo y que todo lo hace posible, y Cabarga no está dispuesto a que eso suceda una vez más.

Desde Mucho Más Que Un Libro te deseamos mucha suerte.

 

 

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