Jordi Ledesma entrevista Blog 1

Foto: Lorenzo Sanz

Jordi Ledesma Álvarez nació en Tarragona en 1979 y cursó estudios artísticos en la Escola Taller D´Arts i Oficis de esa localidad. Vivió en Cambrils de los siete a los veintiséis años y actualmente vive en Mont-Roig del Camp. Debutó en la literatura en 2003 con la autopublicación del poemario Agua de mayo. En 2012 dio un giro copernicano a su obra literaria con la publicación de su primera novela negra Narcolepsia, finalista de la XXV Semana Negra de Gijón en la categoría de Mejor Primera Novela Negra. En 2015 publica El diablo en cada esquina, con la editorial Alrevés y participa con el relato El eco inexistente en la antología Diez negritos; Nuevas voces del género negro español coordinada y dirigida por Álex Martín Escribà y Javier Sánchez Zapatero. A finales de 2016 publica su tercera novela Lo que nos queda de la muerte que lo ratifica como una de las mejores voces de la novela negra en nuestro país.

¿Cuándo empezaste a escribir?

De niño. Aunque con criterio, y sabiendo más o menos lo que hacía, a los treinta años.

Entre Agua de mayo, autopublicada en 2003 y Narcolepsia, tu primera novela negra, transcurre una década ¿Cuáles fueron tus proyectos durante esos diez años? ¿Escribiste alguna otra obra?

Escribí dos poemarios y una novela, pero se quedaron en un cajón.

Con tu primer libro, el poemario Agua de mayo, te decidiste por la autopublicación  ¿Cómo funcionó?

Bien. No eran demasiados ejemplares. Atraqué a mis amigos y vecinos.

¿Por qué un cambio tan radical y espectacular, de la poesía a la novela negra?

No creo que sea un cambio radical, ni mucho menos incompatible. Aún escribo poemas. La poesía es una expresión literaria que me ayuda muchísimo a mejorar la prosa de mis novelas, las texturas, y el concepto visual de muchos pasajes.

¿Cómo se gestó Narcolepsia?

Narcolepsia nace a razón de un relato en el que los personajes superaron la historia que pretendía escribir, y acabó derivando en una novela.

Julio Perla, el protagonista de Narcolepsia, padece este extraño mal y, a la vez, se mueve como pez en el agua en el mundo del narcotráfico ¿Cómo se te ocurrió asociar la enfermedad con el crimen organizado?

Supongo que, aunque fuera de forma inconsciente, el prefijo —narco— tuvo algo que ver. Lo cierto es que las pérdidas de vigilia me parecieron un recurso original para poder saltar del pasado al presente de la historia y del propio protagonista.

¿Te inspiraste en casos reales para crear el universo de Narcolepsia?

Para algún personaje sí. Y me basé en algunas noticias reales. Los métodos para traficar también lo son, pero la historia es ficticia.

Narcolepsia, publicada por la editorial Alrevés en 2012, fue finalista de los premios de la XXV Semana Negra de Gijón en la categoría de mejor primera novela negra y de los leemisterio.com como mejor novela nacional. ¿Esperabas este éxito?

No, para nada. Para mí publicarla ya suponía un triunfo.

Tras tu impresionante debut en el género nos llega El diablo en cada esquina, y nos “arrastra hasta el mismísimo infierno” ¿De verdad consideras que este es nuestro mundo? ¿Por qué? ¿No queda ningún resquicio para la esperanza?

El mundo está lleno de abuso y abusones, y un abuso, por ínfimo que sea,  es un acto de violencia en sí mismo capaz de desencadenar más violencia. Hay mucha gente acostumbrada a esa violencia, a impartirla y a recibirla, y en ambos casos desde el individualismo. El mundo es un infierno, estoy seguro, y lo peor de todo es que no habrá esperanza mientras miremos hacia otro lado.

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La trama de El diablo en cada esquina nos presenta a cuatro personajes anclados en los “bajos fondos” ¿A cuál de ellos coronarías como “rey del infierno”?

Pues la verdad es que a ninguno. Los cuatro son víctimas de su maldad, y están dominados por diablos que habitan otras esferas y se sirven de ellos y de su maldad.

Humberta o “Dulce” es una chica colombiana de Sabaneta que ejerce la prostitución ¿Qué sabes tú de Colombia?

Colombia es un país en proceso de regeneración. Desde los años sesenta ha sido, y es actualmente, campo de experimentación de muchas tendencias políticas y criminales: los cárteles de la droga, las guerrillas y los grupos paramilitares. Gobiernos e instituciones corruptas. Narcoterrorismo. Políticas neoliberales extremas y voraces que han hecho proliferar áreas metropolitanas de estrato cero, desigualdades insalvables, y niveles muy altos de delincuencia y criminalidad. Cuerpos de seguridad y jueces en nómina de las mafias. Recursos primarios y servicios públicos ultraprivatizados por capital extranjero. Índices impensables de analfabetismo y drogadicción infantil. Una deuda externa de billones de dólares. Y a eso le sumamos que desde los EEUU se le imponen impuestos y tasas para la lucha contra el narco, mientras la CIA desactiva bases cocaleras que la propia agencia pasa a explotar para financiar acciones de bandera negra en todo el mundo. Todo esto no es una novela que pretenda escribir, es la realidad de Colombia en las últimas cinco décadas.

También has participado con tu relato, El eco inexistente, en la antología Diez negritos; Nuevas voces del género negro español. ¿Qué opinas de las recopilaciones de relatos?

Son una buena muestra de diferentes estilos y formas de narrar. Y para los autores como yo un buen escaparate a través del que darse a conocer.

¿Estás escribiendo una nueva novela? ¿Puedes adelantarnos algo?

Le he entregado una novela a mi editor hace pocos días. Espero que me haga caso. Trabajo en varios textos.

Aquí y ahora ¿Cuáles son tus cinco autores preferidos?

Aquí y ahora: Jim Thompson. Denis Lehane. Patricia Higsmith. Andreu Martín. Juan Marsé.

Y tus cinco lecturas negras favoritas…

Respectivamente: 1280 almas. Mistyc river. Extraños en un tren. Prótesis y Si te dicen que caí.

¿Qué aconsejarías a un autor novel para empezar a escribir novela negra?

Que lea mucho. Que el ego no lo ciegue y sepa ser crítico consigo mismo. Y que busque su voz y su camino.

Por último, háblanos de tus proyectos de futuro…

Pues espero que no pase demasiado tiempo hasta publicar mi próxima novela. Y espero escribir muchas más. Y muchos cuentos. Y muchos poemas.

Desde Mucho Más Que Un Libro te deseamos mucha suerte.

 

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