Olga Mínguez Pastor. Foto: David García Teruel.

Nacida en Elche en 1979, Olga Mínguez Pastor es licenciada en Historia por la Universidad de Alicante, compagina su trabajo como profesora de secundaria con la narrativa y la dramaturgia teatral. Ha publicado en Ediciones irreverentes las obras teatrales Pasajes a Orán, Solos en la cumbre y Victoria viene a cenar. Otras obras publicadas son El atardecer de cristal y Lo que el tiempo nunca curó. Fuera del teatro, Olga Mínguez ha participado en varias antologías de relato, tales como Antología del relato negro V, Mujeres en la Historia 3, Lisboa, Regreso a un mundo feliz, Casa de fieras, 2009-C Rusia y la URSS en la ciencia ficción, Londres, Somos diferentes o Antología de monólogos de autoficción. En 2016, su obra Victoria viene a cenar fue galardonada con el XI Premio de dramaturgia El Espectáculo Teatral.

En enero de 2018, su primera novela, La absurda existencia de Dalila Conde, resultó ganadora del VII Premio Wilkie Collins de Novela Negra.

¿Qué te impulsó a estudiar Historia? ¿Compaginaste los estudios con el teatro y la literatura?

Estudié Historia, básicamente, por mi amor hacia la arqueología y la cultura griega. He tenido la suerte de trabajar en distintos yacimientos arqueológicos, y es una experiencia que me ha aportado mucho y que nunca podré olvidar.

Durante mi etapa universitaria dejé el teatro algo de lado, ya que era bastante difícil compaginarlo todo. Aunque nunca dejé de escribir.

¿Escribías durante la adolescencia?

El primer texto que recuerdo haber escrito fue a la edad de siete años. A partir de ahí, nunca he dejado de escribir. Durante la adolescencia escribía textos que muchas veces dejaba inacabados. Sí terminé una novela corta que me valió un premio literario juvenil, y que, posteriormente, sería la base sobre la que escribí mi obra Solos en la cumbre.

Guion teatral, Relato corto o novela ¿Qué prefieres?

Yo soy esencialmente dramaturga. Escribir relato corto me sigue gustando, pero a veces siento que se me queda escaso para todo lo que quiero transmitir. De ahí que me atreviera con mi primera novela. Pero el teatro es otro mundo. La creación de los personajes, el ser capaz de darles vida y de dejarlos que se expresen con sus propias palabras, me parece una experiencia indescriptible.

Olga Mínguez Pastor.

¿Por qué escribir una novela negra?

Yo llegué tarde a la novela negra. Nunca fue un género que me llamase especialmente, hasta hace pocos años, cuando empecé a adentrarme en el género gracias a un club de lectura al que pertenecía. A partir de ese momento, no he podido dejar de explorarlo. Me parece un tipo de literatura que presenta muchísimas posibilidades, que nos acerca a la cara más miserable del ser humano, donde los sentimientos están a flor de piel.

Con tu primera novela, La absurda existencia de Dalila Conde, has ganado el VII Premio Wilkie Collins de Novela Negra. ¿Cómo se gestó esta primera novela?

Quería contar muchas cosas con esta novela. Sentía la necesidad de hablar de la violencia de género y de la visibilidad LGTBI, que son temas constantes en mi obra, pero también quería crear un relato de ficción que atrapase al lector y no le dejara indiferente. Un cóctel que terminó por plasmarse en la novela.

La absurda existencia de Dalila Conde aborda muchos temas de actualidad, entre ellos alerta contra las sectas. ¿Realmente son tan peligrosas? ¿Cualquiera puede ser captado por una secta o hay un perfil más proclive a ello?

Las sectas son peligrosas y, por desgracia, mucho más numerosas de lo que pensamos. Normalmente, sus víctimas son personas que se encuentran en un momento psicológico inestable o que están atravesando por un mal momento, situaciones en las que cualquier persona puede verse en alguna etapa de su vida. Sí existe un perfil más proclive a ser captado por una secta, pero considero que nadie está a salvo.

¿Podrías explicarnos el funcionamiento de estas sectas destructivas?

Por lo general, se fijan en personas que atraviesan problemas de cualquier tipo (económico, sentimental, familiar, etc.). Son personas cuya autoestima está baja, y que necesitan apoyo. Y esas sectas precisamente proporcionan eso, un apoyo irreal a través de la palabra, que en muchas ocasiones supone un clavo al que aferrarse para la víctima. Se les promete la protección que da el grupo, y poco a poco, se consigue que depositen su confianza en la secta. A partir de ese momento, la víctima no ve más allá de lo que la secta le ofrece, llegando a alejar a sus familiares y amigos, volviéndose así todavía más vulnerable.

¿Crees que “es más fácil dejar las drogas que salir de una secta”?

Por desgracia, me parecen situaciones muy similares. La víctima de una secta tiene la voluntad doblegada; depende de un agente exterior que domina sus actos y su forma de pensar. Se puede salir de una secta, al igual que de las drogas, pero se necesita no solo ya voluntad, sino también mucha ayuda externa.

Olga Mínguez Pastor con Miguel Ángel Díaz Ortega. Presentación de «La absurda existencia de Dalila Conde» en la librería SomNegra, de Barcelona.

La violencia contra la mujer, especialmente por parte de su pareja, es otra de las cuestiones planteadas en la novela. El lector advertirá cómo empieza el problema, cómo continúa y cómo puede terminar ¿Qué podemos hacer para erradicar esta lacra?

La violencia de género es uno de los grandes problemas de nuestra sociedad. Yo considero que no se están tomando las medidas necesarias para erradicarlo, es más, asistimos a un fenómeno que a mí, personalmente, me tiene espantada: el problema se está normalizando. Cada día vemos noticias de mujeres asesinadas, y parece que ya forma parte de nuestra rutina, como si nos estuviéramos anestesiando ante este horror. Se necesita mucha educación desde la infancia, pero no solo a través de un par de talleres en los centros educativos. Se necesita algo más grande, con una inversión de medios real, con un pacto de Estado que no cambie con el color político del gobierno de turno.

Leonardo Vélez, el inspector protagonista de La absurda existencia de Dalila Conde, es un brillante investigador atormentado por su homosexualidad y su difícil relación con su padre. ¿Cuál es el objetivo de elegir un protagonista homosexual?

La orientación sexual del protagonista era una de las cosas que más claras tenía desde el principio. En la novela negra, los personajes homosexuales han servido como motivo de burla, o han sido inexistentes. Afortunadamente, estamos viendo como esto empieza a cambiar. Los autores se atreven cada vez más con estos personajes, y me parece un acierto. Me interesaba mucho dar visibilidad al colectivo, y creo que personajes como Leonardo Vélez pueden contribuir a ello.

¿Habrá una segunda novela con los mismos protagonistas?

Sí. De hecho, está planeado como una trilogía, así que tenemos inspector Vélez para rato.

¿Escritora de brújula o de mapa? Cuéntanos cuál es tu método.

Escritora de mapa. De hecho, no empiezo a escribir hasta que no tengo todo estructurado y preparado. Me encanta el proceso de búsqueda de información, es una de las partes que más disfruto de la escritura. Y necesito tener claro qué voy a poner en cada parte, en cada capítulo, porque temo olvidar cualquier tema o detalle que quiero expresar. Aunque también reconozco que, a veces, los personajes te traicionan y toman un camino que no tenías previsto. Y cuando eso ocurre, es sencillamente maravilloso.

Algunos consejos para fomentar la lectura entre los más jóvenes… y para empezar a escribir.

Con las nuevas tecnologías, la lectura lo tiene cada vez más difícil. Fomentar la lectura es trabajo de los centros educativos, pero también de los planes de estudio, que muchas veces no son todo lo favorables que debieran. Para empezar a escribir, yo les diría a los jóvenes que traten de perder el miedo. Es complicado, pero deben lanzarse. Y sobre todo leer. No concibo a un escritor que no lea.

Por último, nuestra pregunta obligada. Háblanos de tus proyectos de futuro.

Ahora mismo estoy escribiendo la segunda parte de las aventuras de Leonardo Vélez. También estoy inmersa en la documentación de una novela juvenil, y por supuesto, de una obra de teatro. En la novela juvenil se tratan temas complicados, como la muerte durante la adolescencia, por lo que prefiero tomarme mi tiempo y hacerlo bien. Son textos que espero vean la luz entre este año y el siguiente.

Desde Mucho Más Que Un Libro te deseamos mucha suerte.

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