Gregori Dolz, Pere Cervantes y Carlos Pujol en la presentación de Tres minutos de color.

“Más que temer a la muerte, temo a la nada”, explicó Pere Cervantes en la presentación barcelonesa de su tercera novela negra, Tres minutos de color, en la Sala Mezanina, de Barcelona. Fue el jueves 16 de marzo en un acto multitudinario organizado por SomNegra y Editorial Alrevés.

Este miedo a la nada y la experiencia vivida en 2002 durante su estancia en Bosnia como observador de la Unión Europea, cuando viajaba acompañado por una intérprete que había sido doctora, le llevó a interesarse por el fenómeno de las experiencias cercanas a la muerte o ECM “desde un punto de vista científico, no religioso”, explicó el autor. “He tardado siete años en escribir la novela y es la que más me ha costado y de la que estoy más orgulloso –confesó- y todo lo que he aprendido sobre las ECM me ha servido para crear una obra de la que no puedo desvelar nada, pero que fusiona la novela negra clásica y el mundo psicoparanormal”.

Carlos Pujol y Gregori Dolz, editores de Alrevés, acompañaron a Cervantes en una emotiva presentación en la que todos insistieron que no podían desvelar nada. Tres minutos de color gira en torno a Coque Brox, un inspector de policía acromatópsico (que percibe la vida en blanco y negro) al que solo alienta la lucha por recuperar el cariño de su hija adolescente. El policía investigará la desaparición de Palma, amigo y compañero de profesión, mientras mantiene engañado a un suspicaz comisario que no lo quiere en la investigación, sufre los persistentes intentos de suicidio de su exmujer y, aunque es un descreído, conocerá muy de cerca qué es una ECM. “La novela está llena de simbolismo –eso sí lo explicó el autor- y la Barcelona que plasmo es en blanco y negro y en decadencia porque pienso que está perdiendo la esencia… que se está evaporando”.

Pere Cervantes nació en Barcelona en 1971. Es subinspector de la Policía Nacional y jefe del Grupo de Investigación Tecnológica (GIT) de Castellón, y fue observador de paz de la Unión Europea y la ONU en Bosnia y Kosovo, respectivamente. Debutó en la escritura en 2004 con Trescientos sesenta y seis lunes, una historia sobre la maldad humana y los entresijos de las conocidas misiones de paz de la ONU. Tras este primer libro, publicó La soledad de las ballenas (2011), escrito a modo de fábula sobre cómo cambiar la visión de la vida; Tranki [email protected] (2012), un manual ameno y sencillo para alertar a los padres sobre los riesgos de Internet; Rompeolas (2013), con la búsqueda de la identidad como elemento imprescindible, e Internet Negro (2015), escrito a cuatro manos con Oliver Tauste, para dar a conocer y protegerse del lado oscuro de la red. No nos dejan ser niños (2014) es su primera novela negropolicial, a la que siguió La mirada de Chapman (2016). En ambas la acción transcurre en Menorca, donde el escritor y policía estuvo a punto de instalarse en 2005. Tres minutos de color es su tercera novela negra, aunque “es una novela transgresora que se abre a un público más amplio al que no se llega con la novela negra más canónica”, opinó Gregori Dolz.

No nos desvelaron nada, excepto el origen del título que “en principio se pensó iba a ser Solo se muere una vez, pero alguien dijo que sonaba a James Bond y nada que ver –confesó Cervantes-. Al final, entre varias sugerencias, elegimos Tres minutos de color y cuando leáis la novela sabréis el porqué”.

Un misterio más para desvelar en esta tercera novela de Pere Cervantes, que nadie podrá dejar de leer.

¡No te la pierdas!

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