Medicina Forense. Tertulia literaria con Narcís Bardalet, Tura Soler y José Vaccaro.

“El estudio de la muerte es apasionante”, declaró Narcís Bardalet, prestigioso médico forense y pediatra, en una amena y muy interesante tertulia literaria celebrada el sábado 13 de abril en el marco de la segunda edición de Lloret Negre, el Festival de Gènere Negre de la Costa Brava, dirigido por la escritora Angelique Pfitzner. Y el estudiar la muerte también sirve para entender mejor la vida, según nos explica en sus memorias plasmadas en el libro El que m’han ensenyat els morts (per entendre millor la vida), escrito por la periodista Tura Soler.

Acompañado por esta veterana periodista de Sucesos del diario El Punt Avui y por el abogado, arquitecto y escritor José Vaccaro, Narcís Bardalet expresó su convicción de que hoy vivimos de espaldas a la muerte. “Se muere en el hospital, y lo mejor sería morir en casa, sin dolor y acompañado por los tuyos”, reflexionó este personaje fascinante que ha “trabajado con la muerte” cerca de cuarenta años. En esos años, Bardalet declaró haber visto más de diez mil cadáveres (entre ellos 5.323 víctimas del tsunami de Tailandia, a finales de 2004, a los que practicó la autopsia). “Y de estos diez mil, quinientos fueron asesinados, he conocido asesinos en serie, fui médico en vida de Salvador Dalí y también lo embalsamé. La medicina forense emborracha y es apasionante”, concluyó.

Sin embargo, Narcís Bardalet, nacido en Girona en 1953, fue un niño traumatizado por la muerte. “A los ocho años vi mi primer muerto. Me impactó tanto que cada noche miraba debajo de la cama por si había algún cadáver. A los catorce, presencié una autopsia y decidí convertirme en médico forense”. Superado el miedo, la profesión se convirtió en pasión por estudiar la muerte, “que me ha enseñado mucho sobre la vida, porque para morir necesitas estar vivo”.

Haciendo gala de un sentido común no muy habitual y de un envidiable sentido del humor, Bardalet diferencia entre “la muerte de un joven, que es un naufragio, y la de un anciano, vista como la llegada a puerto”, y declara que “la muerte y el crimen son intrínsecos al ser humano (recordemos que Caín mató a Abel), que matar es fácil y que es la “gente normal” la que comete las más grandes barbaridades. Y sobre el miedo a la muerte, del que nadie se libra, parafraseó a Woody Allen, el célebre actor, dramaturgo, humorista y escritor estadounidense: “La muerte me espera en algún lugar. Procuraré no estar allí”. Misión imposible, pues algún día nos alcanzará, pero mientras tanto, disfrutemos de la vida.

Muchas y variadas fueron las actividades que Lloret Negre 2019 ofreció a los aficionados al género durante un fantástico fin de semana. Sin olvidar la entrega del Premio a la mejor novela en lengua catalana publicada en 2018, otorgada a Lemmings, de Jordi Dausà Mascort, una novela negra que nos habla de la identidad y de la lucha por descubrir si eres víctima o verdugo en un submundo de degradación absoluta.

¡Larga vida a Lloret Negre, el primer festival de género negro de la Costa Brava! ¡Nos vemos en 2020!

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