Encuentro de Mujeres Escritoras en el Centre LGTBI, Barcelona.

Vivimos tiempos convulsos, resulta fácil caer en el desánimo y, con frecuencia, nos tienta creer que nada hemos avanzado. No es así y lo vemos con meridiana claridad si examinamos la evolución de los personajes de las novelas de género negro y policial a través de las diferentes épocas. No hace tantos años que el estereotipo del detective rudo, bebedor y machista hasta la médula era el protagonista indiscutible del género. Hoy ya no es predominante y ha sido desplazado en muchas historias por un personaje femenino que se ha desprendido de los papeles de femme fatal, víctima o esposa sacrificada del héroe, o por los LGTBI (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales). Queda mucho por hacer, pero hemos de reconocer que los protagonistas LGTBI en la literatura son cada vez más numerosos y variados, como se puso de manifiesto en el Encuentro de Mujeres Escritoras celebrado en Barcelona el pasado 27 de abril. El Encuentro se celebró en el Centre LGTBI y reunió a autoras de diversos géneros como Brigitte Vasallo, Txus García, Sònia Moll, Isabel Franc, Prado G. Velázquez, Mila Martínez, Clara Asunción García, María Mínguez Arias y Antonia Huertas.

En el evento, que giró en torno a la visibilidad lésbica en la literatura, diversas autoras expusieron que “la literatura LGTBI ayuda en la comprensión del otro” y consideraron muy conveniente introducir lecturas con estos protagonistas en escuelas e institutos. En cuanto a la literatura negra, los LGTBI son protagonistas de variadas tramas en un género que se encuentra en perpetua ebullición y, como muestra, citaremos algunos ejemplos:

En La absurda existencia de Dalila Conde, VII Premio Wilkie Collins de Novela Negra, de Olga Mínguez Pastor, un brillante inspector homosexual, Leonardo Vélez, lleva la investigación del espeluznante caso de “las niñas de la cruz”. La novela alerta contra las sectas, a las que considera organizaciones criminales extendidas a nivel mundial, pero también nos habla de la violencia de género contra la mujer y denuncia la homofobia existente en nuestra sociedad. A pesar de ser un excelente investigador, Leonardo Vélez es un hombre atormentado por los constantes desprecios de su padre debido a su homosexualidad.

Carol, de Patricia Highsmith, no es una novela de corte negro o policíaco, aunque la autora sea una de las grandes plumas del género. Se trata de una historia que narra el amor entre dos mujeres y que, contrariamente al espíritu de su tiempo, no termina de forma trágica. Fue publicada por primera vez en 1951 con el título de El precio de la sal y firmada por Claire Morgan (seudónimo de Patricia Highsmith). En 1989, la autora de Extraños en un tren y El talento de Mr. Ripley, entre otras obras maestras del género negro, reeditó la novela con el título de Carol y, en esta ocasión, no ocultó su identidad.

Sendero sombrío (1995), de Dominique Manotti, inaugura una trilogía protagonizada por el comisario Daquin, homosexual y jugador de rugby. El santo al cielo (2016), de Carlos Ortega Vilas, es un thriller de ritmo incesante en el que, “aunque el protagonista es gay, no hay ninguna escena de sexo”. En Nada es cierto, de Nacho Zubizarreta, el personaje principal es Lucas Rozman, un detective privado homosexual, ex policía, que investiga el robo de un antiguo y valioso collar propiedad de una poderosa familia catalana del cava.

Con El final del hombre, Antonio Mercero da otra vuelta de tuerca y plantea el tema de la transexualidad. Carlos Luna, policía de la Brigada de Homicidios, cambia de sexo y se convierte en Sofía Luna. El / la protagonista se enfrentará en solitario al machismo de una sociedad que no entiende la problemática de las personas que cambian de sexo, especialmente si es un hombre el que decide transformarse en mujer. La novela es la primera entrega de una serie protagonizada por Sofía Luna (antes Carlos) y ya se ha publicado la segunda entrega, El caso de las japonesas muertas.

Trilogía de las subinspectoras Santana y Vázquez.

Lisbeth Salander, la hacker protagonista de la serie Millennium, creada por el malogrado escritor sueco Stieg Larsson, es bisexual, con una estética entre gótica y punk. Comparte protagonismo con el periodista Mikael Blomkvist, pero fue su personaje el que revolucionó la novela negra contemporánea. Muy inteligente y dotada de una extraordinaria memoria fotográfica, Salander es una hacker excepcional. Con problemas emocionales, fruto de su traumática niñez y adolescencia, la joven Lisbeth siente un odio patológico hacia los hombres que maltratan a las mujeres. Las tres novelas de la trilogía Millennium, escritas por Stieg Larsson, son: Los hombres que no amaban a las mujeres (2005), La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (2006) y La reina en el palacio de las corrientes de aire (2007). Tras la inesperada muerte de Larsson, la serie ha continuado escrita por el periodista y escritor David Lagercrantz con Lo que no te mata te hace más fuerte (2015) y El hombre que perseguía su sombra (2017).

Curvas peligrosas (2010), Contra las cuerdas (2012) y Cuentas pendientes (2015) es una serie de novelas policíacas, obra de Susana Hernández, protagonizadas por las subinspectoras Rebeca Santana y Miriam Vázquez. La subinspectora Santana arrastra un pasado doloroso que no puede y no quiere olvidar y mantiene una relación sentimental con la fiscal Malena, el verdadero amor de su vida. La serie de Santana y Vázquez parte de una cierta crítica social y nos presenta nuevos modelos de familia. La primera entrega, Curvas peligrosas, fue considerada por Lorenzo Silva “una de las tres mejores novelas negras publicadas en 2010”. Contra las cuerdas fue finalista a la Mejor novela en Valencia Negra 2013 y Cuentas pendientes fue galardonada con el Primer Premio Mejor Novela Negra en Castellano Cubelles Noir 2016.

Beppa Mardegan es una brillante agente de Europol especializada en ciberdelincuencia y crimen organizado. Se trata de un personaje femenino potente y complejo nacido de la pluma de la matemática y escritora Antonia Huertas. La conocemos en Alterworld (2015) cuando investiga unos crímenes que ocurren simultáneamente en dos mundos paralelos: el real y el virtual, a la vez que se enamora de una hacker misteriosa y seductora. En Incognitus (2018), segunda novela de la serie, Beppa se enfrenta a la amenaza del ciberyihadismo mientras intenta descubrir la verdad sobre la muerte de su madre, ocurrida en un atentado terrorista de las Brigadas Rojas en 1982.

Rachel J. Bladovich, la detective privada protagonista de En blanco y negro (2018), de Prado G. Velázquez, es una de las heroínas recientemente incorporadas a la literatura negra y policial. La acción se desarrolla en la época dorada del cine negro, en Los Ángeles en 1950, y está narrada en primera persona por la protagonista. En una época en la que el detective privado bebedor, amargado y de vuelta de todo era el protagonista de la novela negra norteamericana, que este papel corresponda a una mujer inteligente que, además, es lesbiana, hacía saltar todas las alarmas en los Estados Unidos de los años 40 y 50.

Los personajes LGTBI en el género negro combaten el machismo y la homofobia y nos presentan un mundo más rico y complejo en su diversidad. ¡Conócelos!

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