Mujer avión

Una maleta que nadie reclama aparentemente olvidada en una de las cintas de equipajes del aeropuerto y un robo inusual a cargo de un viajero anodino es el punto de partida de La mujer que no bajó del avión, obra de la escritora barcelonesa Empar Fernández.

Alex Bernal, “un joven poco inclinado a la acción” llega de madrugada al aeropuerto de Barcelona procedente de Roma. Mientras espera impaciente que aparezca su maleta en la cinta giratoria se fija en otra que nadie recoge. Decide llevársela sin saber que dentro encontrará el diario de su propietaria, Sara Suárez, una mujer atormentada que ha dejado escrito un periplo vital que la conduce directamente al infierno.

La mujer que no bajó del avión no es una novela de intriga al uso. No hay detectives ni policías ni crímenes, pero es una muy buena novela negra de carácter psicológico protagonizada por dos perdedores –Alex y Sara– “personajes ricos en conflictos” que se sienten culpables de acciones presentes y pasadas. Y es ese sentimiento de culpa, el convencimiento de no haber obrado bien, lo que puede llegar a malograr toda su vida.

Nacida en 1962, Empar Fernández obtuvo el XXV Premio Cáceres 2000 con Horacio en la memoria, su primera novela. En 2004, empezó a colaborar literariamente con  Pablo Bonell Goytisolo y se adentró en la novela de intriga con Cienfuegos 17 agosto, un thriller ambientado en la Cuba de finales del siglo XIX. Ambos crearon al Inspector Santiago Escalona, un hombre taciturno con pocas habilidades sociales, protagonista de las tres novelas siguientes que escribieron a cuatro manos: Las cosas de la muerte (2006), Mala sangre (2007) y Un mal día para morir (2009).

Con La mujer que no bajó del avión, la autora nos presenta una novela de misterio diferente, “poco convencional” y renovadora del género, que enganchará al lector desde la primera página.

¡No os la perdáis!

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