Olga Mínguez Pastor

Las sectas son organizaciones criminales extendidas a nivel mundial y ningún país se libra de su devastadora influencia. Nadie está a salvo, aunque por lo general, se fijan en personas con problemas, que necesitan apoyo. “A las víctimas les ofrecen la protección que da el grupo. Poco a poco depositan su confianza en la secta y no ven más allá, se alejan de familiares y amigos y se vuelven cada vez más vulnerables”, explicó Olga Mínguez Pastor, ganadora del VII Premio Wilkie Collins con su ópera prima, La absurda existencia de Dalila Conde, una novela negra que alerta contra un enemigo silencioso y prácticamente invisible.

Aunque no es esta la única cuestión que Olga Mínguez Pastor aborda en La absurda existencia de Dalila Conde, pues también nos habla de la violencia de género contra la mujer y de la visibilidad del colectivo LGTBI. Así, el lector descubrirá que el inspector jefe Leonardo Vélez, a cargo de la investigación del espeluznante caso de “las niñas de la cruz”, es un hombre atormentado por los constantes desprecios de su padre debido a su homosexualidad. “Sentía la necesidad de hablar de estos temas, pero también quería crear un relato de ficción que atrapase al lector y no le dejara indiferente. Un cóctel que terminó por plasmarse en la novela”.

La absurda existencia de Dalila Conde arranca con la aparición del cadáver de una mujer en el madrileño parque de El Capricho. Su nombre, Dalila Conde. La causa de su muerte: una estocada en la nuca. Sus labios, sellados por una perfecta cruz griega de color rojo. El crimen parece tener relación con el caso de “las niñas de la cruz”, adolescentes que han sido secuestradas y que, al cabo de unos años, cuando están a punto de cumplir los veinte, aparecen asesinadas. El inspector jefe Leonardo Vélez no pasa por su mejor momento, pero deberá hacerse cargo de una investigación que lleva veinte años abierta. Objetivo: intentar salvar la vida de la cuarta “niña de la cruz”, que continúa secuestrada y evitar su substitución por una nueva adolescente. Sus pesquisas lo llevarán hasta una organización aparentemente inofensiva.

“Aunque haya un perfil más proclive a que una persona sea absorbida por una secta, como una autoestima baja, la necesidad de sentirse valorada y lazos familiares precarios o inexistentes, lo cierto es que todos tenemos nuestros momentos de crisis, y si entonces aparece alguien que te dice lo que quieres oír, es relativamente fácil quedar atrapado. Todas las sectas funcionan con un patrón básico, aunque cada una tiene sus particularidades”, considera la autora.

Sobre la violencia contra la mujer por parte de su pareja o ex pareja, Olga Mínguez nos cuenta que “quería reflejar el problema desde el principio, cómo empieza, cómo se va desarrollando y cómo termina, así que muestro todos los pasos de esta lacra social, empezando por el intento de implantar el control psicológico hasta el final”. Y en cuanto a la homosexualidad del protagonista masculino, “pretendía normalizar la presencia de personajes LGTBI en la novela negra para denunciar la homofobia presente en nuestra sociedad”.

Nacida en Elche en 1979, Olga Mínguez Pastor es licenciada en Historia por la Universidad de Alicante y compagina su trabajo como profesora de secundaria con la narrativa y la dramaturgia teatral. Fuera del teatro, también ha participado en varias antologías de relato. En 2016, su obra Victoria viene a cenar fue galardonada con el XI Premio de dramaturgia El Espectáculo Teatral. En enero de 2018, su primera novela, La absurda existencia de Dalila Conde, resultó ganadora del VII Premio Wilkie Collins de Novela Negra.

La absurda existencia de Dalila Conde denuncia la manipulación enmascarada de un enemigo temible y aparentemente inofensivo. ¡No os la perdáis!

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