Entrevistas

Entrevista a Josep Lluis Villanueva, autor de El liquidámbar

JL. Villanueva, autor de El liquidámbar.

Josep Lluis Villanueva es periodista. Estudia en la Escuela Oficial de Radiofonismo, y a los 18 años se incorpora como productor a RNE (RTVE). A los 21 inicia una nueva etapa profesional en la industria discográfica, ocupando un cargo directivo en la multinacional Capitol Records (EMI). Dos años después vuelve a RNE para dirigir y presentar el programa Buenos días (Radio 5). Más tarde entra en la plantilla de Antena 3 Radio, donde presenta La Coctelera y Metrónomo. Colabora en Cataluña Radio, sección de Cultura de CATI. Participa en el magazine A prop teu de BTV, escribe guiones para FLAX TV. Codirige en TV3 el programa de decoración Interiors y más tarde se traslada a vivir a Cubelles integrándose en la plantilla de Ràdio Cubelles donde presenta y dirige, entre otros, Bon dia, Cubelles. También ha realizado doblaje de películas y documentales y colaborado en diferentes publicaciones, ganando varios premios de periodismo radiofónico, entre ellos el Eugeni Molero, varias veces, otorgado por el Consell Comarcal del Garraf.

El liquidámbar, segunda novela de Josep Lluis Villanueva, está ambientada en la Barcelona de los años ochenta y nos adentra en un universo donde la música tecno-pop, el misterio arqueológico y las relaciones familiares se combinan para dar forma a una narrativa intensa y cargada de simbolismo.

Presentación de El liquidámbar en la Biblioteca de Cubelles, con Charo González.

Háblanos de tus inicios como escritor. ¿Cuándo decidiste escribir una novela? ¿Cómo fue la experiencia de tu ópera prima literaria?

Empecé a escribir siendo muy joven, quince o dieciséis años, poemas y prosa propios de la adolescencia, en especial cuando me encontraba triste o deprimido, todo un clásico de esa edad. Luego siguieron los textos para la radio, donde empecé muy joven, también escribí para alguna revista (Europa Viva), hice guiones para TV y ya en mi “segunda edad” recupere un relato que había empezado a escribir cuando tenía veinticinco años (Mario y el mar) y lo convertí en Esferas (Un cuento raro), un cuento para adultos de “magia-realista” que está publicado en la plataforma Wattpat.com. Más tarde en un documental de La2 descubrí un árbol que se llama liquidámbar y me quedé fascinado. El resto me lo inventé.

En El liquidámbar, tu segunda novela, un árbol majestuoso (liquidámbar) marca el cambio de las estaciones del año en una villa de La Floresta y está muy presente en toda la historia. ¿Qué significa el liquidámbar para Sergio y Daniel, los dos hermanos gemelos protagonistas de la novela? ¿Cuál era tu objetivo al escribir esta historia?

Mi objetivo al escribir esta historia era pasármelo bien, y lo conseguí con creces. Y hacérselo pasar bien a mis amigas y amigos, y creo que también lo he conseguido. ¿Qué significa el liquidámbar para Sergio y Daniel…? Para ambos significa refugio, infancia, historias emocionantes explicadas por su abuelo y abuela en la oquedad del árbol, convertida en su guarida… Para Sergio además es su amigo y confidente, el único que conoce su “gran secreto” y con el que mantiene una conexión sobrenatural ya desde niño, conocida y respetada por el resto de su familia. Estamos hablando de una novela de realismo mágico, en la que lo “normal” se sincretiza con lo “paranormal” y llega a convertirse en cotidiano.

Biblioteca de Cubelles. ¡Muy bien acompañado!

En El liquidámbar compaginas una historia familiar y las relaciones entre sus miembros con acontecimientos reales ocurridos en los años ochenta del pasado siglo, como la muerte de Gala Dalí en junio de 1982, la victoria de Felipe González en las elecciones de ese mismo año, la despenalización del aborto en 1983… y muchas otras efemérides. ¿Ejercías ya de periodista en aquellos años?

Sí, en esa época presentaba y dirigía un magazine matinal en Radio5 (RTVE). Pero además, cuando preparaba el libro, dediqué mucho tiempo a investigar, Google sacaba humo. He tratado de contextualizar el relato para ubicar al lector “en el momento” en que sucede todo. Había muchas más efemérides, pero tuve que recortar. He de decir también que la meteorología que se describe en el libro se corresponde con la real de aquel momento.

La historia que nos cuentas de la familia Falcó nos remonta a la primera mitad del siglo XIX, con el tatarabuelo Valentí, involucrado en los movimientos obreros en la Barcelona de la época, y con Jaume, el bisabuelo, que emigra a Cuba con dieciséis años pensando en hacer fortuna. ¿Te has inspirado en casos reales para escribir sobre esta saga familiar?

En la época en la que se desarrolla ese capítulo era muy normal que los jóvenes de familias humildes se fueran a “hacer las américas”, eran los famosos “indianos”, que, en el mejor de los casos, como el del abuelo Falcó, volvían con importantes fortunas.

Vista de La Floresta. Foto de: Miguel Velasco Almendral.

Cuba, La Floresta, Cadaqués, Barcelona, Berlín, el Parque Nacional de Luberon en la Provenza, Nueva York, Manila… El lector viajará por los diferentes espacios por los que transita El liquidámbar mientras disfruta de amenos relatos y leyendas que nutren la narración. ¿Has visitado todos estos lugares? ¿Cómo te has documentado?

Cuba y el Pacífico no lo conozco. Me lo contó todo el señor Google, el resto sí que lo conozco y lo que narro, en algunos casos, son experiencias propias. No la de Nueva York en plena Gran Guerra, obviamente, esa es del abuelo Falcó cuando estudiaba derecho en la Universidad de Columbia, donde conoce a Picabia y descubre Boyton House.

En La Floresta, la familia Falcó (abuela, padres e hijos) viven en Villa Icaria, uno de los primeros chalets construidos en la zona por el abuelo Valentí en 1925, tras abandonar Cuba. ¿Conoces la zona? ¿Y su historia?

Conozco La Floresta. De niño, mis padres me llevaban algunos fines de semana de picnic, pero no conocía su historia. Fue buscando información sobre ese emplazamiento muy cercano a Barcelona, en la sierra de Collserola, cuando descubrí la figura de Cayetano Tarruell, uno de los impulsores de su urbanización a principios del siglo XX, con un pasado cubano, y decidí introducirlo en la trama. Eso daba pie a justificar el porqué de la relación de los Falcó con el lugar. Con él introduje un personaje real conviviendo en la Habana con el bisabuelo Jaume, una figura ficticia. Y eso me dio la idea de repetir la formula con personajes con vidas apasionantes, como el agregado en la embajada de China de la época, Hwang Lü He, que coincidió en Cuba con Tarruell, o, más adelante, ya en España, con su hija Marcela de Juan (a Hwang, poco tiempo después, lo trasladaron a Madrid donde lo llamaban Juan, que era más fácil). También aparecen Francis Picabia, Antoni Pitxot, o el mismo Salvador Dalí, con el que Isadora, la abuela, mantiene una relación de amistad desde la adolescencia. Me gusta hacer que personajes ficticios interactúen con personajes reales. Esa fórmula también la utilizo en Esferas.

 Cadaqués.

En verano, toda la familia se traslada a Cadaqués, uno de los pueblos más emblemáticos de la Costa Brava, cuna de Salvador Dalí. Háblanos de tu relación con Cadaqués.

Cadaqués, para mí, era el pueblo costero más bonito del mundo, hasta que llegamos las “hordas bárbaras” y lo destrozamos. Lo conozco bien desde muy joven y en él he pasado “grandes momentos” de mi vida. Muchos de los lugares que menciono aún existen, aunque ya no son lo mismo. Alguien dijo una vez: “Nunca vuelvas a aquel lugar donde un día fuiste feliz”. Pero si alguna vez me pierdo que me busquen en el Empordà.

Y sobre el yacimiento arqueológico de Nan Madol, en una remota isla del Pacífico. ¿Qué nos cuenta la leyenda?

Bueno, es una historia fascinante protagonizada por dos hermanos gemelos de estatura superior a la normal, Olisihpa y Olosohpa, que en tiempos remotos llegaron a Ponapé (ahora Pohnpei) para construir un santuario, pero tampoco os voy a hacer un spoiler. Hacia el final de El liquidámbar la cuento, aunque también podéis recurrir a Google o Youtube, donde hay mucha info.

Ya hemos comentado que los protagonistas principales de El Liquidámbar son dos hermanos gemelos, iguales físicamente, pero muy distintos en carácter y aficiones. Daniel, extrovertido, se decanta por la música y la carrera musical; Sergio, más introvertido, ama la lectura y le apasiona el estudio arqueológico de las civilizaciones antiguas. ¿Te has basado en personas reales para crear estos personajes?

A grandes rasgos sí. Cuanto menos me he inspirado en personas reales. Yo mismo tengo varios años de experiencia en la industria discográfica, entre radio y radio me dedique a la música. Por eso la música es otra protagonista en la historia, incluso he colgado la banda sonora del libro en Spotify (EL LIQUIDAMBAR byJL).  Por lo que respecta a la arqueología, el personaje está basado en un amigo cercano que tuve en esa época. Pero no solo los protagonistas están inspirados en personas reales, también hay pasajes del libro que, aunque en ocasiones parezca increíble, sucedieron realmente. Por ejemplo, el poltergeist que narro en la primera parte del libro le sucedió exactamente como lo cuento a una amiga mía. O los sueños premonitorios, de joven tuve alguno.

 Atardecer en Cadaqués.

Tanto la música, especialmente el tecno-pop, de moda a principios de la década de los ochenta, como la literatura, juegan un papel importante en El liquidámbar. ¿Qué representan ambas materias en la vida de JL Villanueva?

Como decía antes, trabajé varios años en una multinacional discográfica y ya desde muy joven me interesé por la música. Siempre he vivido rodeado de música. Y por lo que respecta al tecno, los ochenta fueron, seguramente, los años más locos y emocionantes de mi vida. La música y los libros han sido mis dos constantes. En mi época de Antena3 radio, entre otros, hice un programa de ámbito estatal (Metrónomo) en que combinaba fragmentos literarios con canciones que trataban el mismo tema. Como era agosto, me habían encargado que hiciese algo sobre “la canción del verano”, pero me negué a presentar a Georgie Dann. ”Casi me despiden por “rarito”.

La novela gira en torno a la misteriosa enfermedad de Sergio, que preocupa a toda la familia por su incierto pronóstico, especialmente a Daniel, su hermano gemelo. Todos quieren ayudarle, pero no saben cómo. ¿Puede llegar a resultar agobiante y contraproducente para un enfermo la desazón de sus familiares y sus intentos de controlar la situación? ¿Qué opinas?

La “misteriosa enfermedad” de Sergio es uno de los “pilares” del relato y uno de los temas que me resultaron más complicados a la hora de escribir el libro. Por suerte conozco a buenos profesionales de la medicina que me ayudaron un montón. Estamos hablando de los años ochenta y de una enfermedad incipiente y totalmente desconocida, por lo que tenia que ceñirme a lo que se sabia sobre ella en ese momento, que era nada. Y mentalizarme que las cosas, como el Hospital del Mar, no estaban como están ahora, y buscar info de cómo estaba todo entonces.

Gordes, uno de los pueblos más bonitos de La Provenza. Foto: Sloopng.

El impacto a nivel emocional cuando, finalmente, en un paraje idílico de La Provenza, Sergio se lo confiesa a su hermano, es tremendo, demoledor. Si se tratase de una película la escena viraría a negro, y así lo escribo. Más tarde, se entera el resto de la familia con el mismo resultado. Y sí, pienso que puede resultar agobiante y contraproducente para un enfermo la desazón de sus familiares. Pero conscientes de la fragilidad, física y psíquica del chico, la familia, tácitamente, opta por no agravar más la situación protegiéndolo en exceso, quitándole hierro al asunto. (Aunque la procesión vaya por dentro).

En la vida de los Falcó hay un antes y un después de la confesión de Sergio. Y ya nada vuelve a ser igual. Como pasaría en cualquier familia.

En la búsqueda desesperada de una cura para Sergio, Isadora, la abuela, recurrirá a métodos de curación alejados de la medicina tradicional. Todo ello, junto a una amiga vidente. ¿Nos aferramos a un clavo ardiendo para tratar de recuperar la salud cuando la ciencia no nos sabe dar respuestas?

Estas dos señoras, Isadora y Conxita, sincretizan el carácter agridulce de la historia. Pueden resultar muy divertidas y también muy profundas.

¡Y tanto que nos aferramos a un clavo ardiendo! Isadora ve la luz cuando conoce al swami en Corçà y la introduce en el hinduismo. Y cuando le da el polvo Vibhuti (según el Upanishad: La protección de Dios) a su nieto junto con el vídeo del gurú Sathya Sai Baba, hacedor del polvo, ella y también Sergio están convencidos de que va a funcionar. Daniel no lo tiene claro, pero piensa que una ceniza daño no le va a hacer y lo apoya en su decisión.

Tabla de espiritismo. Foto: hocus-phocus.

El espiritismo fue muy popular a principios del siglo XX para tratar de establecer comunicación con los seres queridos fallecidos ¿Cuál es tu opinión sobre este tema?

¡Uy! ¡Gran pregunta! En El liquidambar hay muchos espíritus y no todos son buenos, como el que posee a Sergio en Siquijor, una isla del Pacifico donde se concentra mucho poder psíquico.

El estallido de un trueno en la lejanía precedió a una fuerte ráfaga de viento que atravesó la espesura de la selva e hizo temblar la cabaña y titilar las velas. Parecía que los elementos se habían conjurado para acompañar a los espíritus en su tránsito hacia el mundo de los vivos.

Se lee en un pasaje del libro.

A lo largo de mi dilatada vida radiofónica he conocido farsantes y farsantas de todos los colores. En mis programas, en “La Coctelera” (Antena3) por ejemplo, tenia una sección semanal dedicada a estos temas. Tanto parapsicología, en todas sus vertientes, como ufología, en la que contaba con reconocidos “profesionales”, pero antes de ficharlos/las siempre comprobaba sus credenciales. A los de los marcianos no tanto, porque difícilmente podían hacer daño a nadie. Pero a las brujas sí (tiradoras de cartas). Siempre les hacia la misma pregunta: ¿Háblame de mi pasado? Y de ahí sí que no se podían escapar, porque yo conocía todas las respuestas y era fácil cazar a los farsantes.

Yo nunca me he comunicado con un muerto y si lo hiciera igual me moría del susto. Pero si no existe el inframundo y el más allá… ¿Quién abría y cerraba las puertas de los armarios, hacia que se encendieran y se apagaran las luces y que salieran los cajones disparados en casa de mi amiga?… ¡Pues no sabría que decirte!

JL. Villanueva, un amante de la buena comida.

El liquidámbar también recuerda al lector los pequeños placeres cotidianos que tenemos al alcance de la mano, como el disfrute de una buena comida en agradable compañía. Así, de la mano de Sergio, Daniel y demás personajes, degustaremos sabrosos platos en El Portalón, Can Culleretes, Via Veneto y Café Adonis, entre otros, en la Ciudad Condal, o en el Restaurant Casa Pilar, en Cadaqués, especializado en paellas. ¿Los conoces todos? Háblanos de tus platos y postres preferidos.

Sí, los conozco todos. De los postres puedo prescindir perfectamente, cuando he comido bien no los necesito.  En cuanto a lo que va delante, me gusta la comida casera: una buena escudella con todos sus acompañamientos en invierno. Una barbacoa en verano. Y a la paellita de Casa Pilar tampoco le haría ascos. O el pollo con cigalas de mi amiga Maite, en cualquier momento de año. ¡Vaya, que me gusta comer!

Y sobre los sueños, un tanto perturbadores, que comparten los gemelos. ¿Qué puedes contarnos?

¡Bueno! Los sueños premonitorios, perturbadores o no, existen. Yo mismo los he tenido como decía antes. Sergio también los tiene y en ocasiones los comparte con su hermano. Ambos están emocionalmente muy conectados y eso también incluye los sueños.

Por último, para finalizar la entrevista, le pediremos a JL Villanueva que nos hable de sus próximos proyectos.

Mi próximo proyecto es publicar El liquidámbar en e-book. Cuando aparezca esta entrevista, seguramente, ya se podrá encontrar en las principales plataformas (Google, iPhone, Amazon, etc.) Pero si prefieres el papel búscalo en Libros.CC y lo recibirás en casa o lo podrás recoger en una librería.

Publicidad aparte, como supongo que lo que me preguntas es si voy a escribir algo nuevo… Pues verás, estoy muy perro y de momento no tengo nada en mente.

Sea como sea, ¡te deseamos mucha suerte!

Entradas relacionadas

Deja tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.