Entrevistamos a Helen Flix, autora de “El jardín de los espejos”

Helen Flix nació en Barcelona. Psicóloga clínica y de la salud, su trayectoria vital y profesional ha estado marcada por el diálogo entre la psicología, la espiritualidad y el símbolo.
Ha convivido con distintas culturas indígenas de América —Hopi, Sioux, Incas y Shipibo-Conibo— y ha colaborado con ONG’S en India, además de realizar retiros espirituales en el monasterio budista de Shar Gaden en India.
Dirige L’Espai Helen Flix, donde ejerce como psicoterapeuta y acompaña procesos de transformación personal. Su formación integra psicología clínica, neuropsicología, hipnosis y saberes de tradiciones orientales, incluida la medicina tibetana.
Autora de veinticuatro libros, su obra explora la identidad, la conciencia y los procesos de individuación, tejiendo narrativa y profundidad psicológica con distintos estilos narrativos desde el thriller, al crecimiento personal, que podéis encontrar en la página web https://www.helenflixescritora.com.
Hoy hablaremos de “El jardín de los espejos”, una novela psicológica que explora los procesos de identidad, memoria y transformación desde una voz íntima y simbólica.

Has escrito y publicado libros y novelas de crecimiento personal, medicina tibetana, literatura fantástica, novela policiaca, thrillers… ¿Cómo calificarías El jardín de los espejos? ¿Cuál era tu objetivo al escribir esta novela?
El jardín de los espejos es una novela psicológica y simbólica inspirada en la psicología de Carl Gustav Jung. Una historia sobre el proceso de individuación, el encuentro con la sombra y la integración de aquello que hemos aprendido a ocultar.
La protagonista, Clara Weiss, tiene treinta y cuatro años. Es psicóloga clínica y viaja a Viena para escribir su tesis doctoral, basada en dos figuras históricas: la emperatriz Elisabeth de Baviera (más conocida como Sisí) y Ludwig II. ¿Qué busca Clara, en realidad? ¿Se siente fascinada por estos dos personajes?
Cree que podrá encontrar al ser humano detrás del corsé de la historia creada alrededor de ellos, para poder explicar como la sociedad y la propia historia nos esclaviza, sin dejar salir lo que de verdad somos. Le fascina como se rebelaron contra esa sociedad victoriana, encorsetada y clasista, como no se dejaron doblegar por los formalismos, a pesar de que después de muertos siguieron imponiéndoles un discurso opresor sobre sus figuras.

Sisí y Ludwig II de Baviera. ¿Fueron víctimas de la disociación entre el personaje público impuesto por su rango y la vida interior que latía dentro de la persona real? ¿Qué opinas? ¿Tenían alternativa?
Les exigieron como a muchos de nosotros ser algo que no eran para poder encajar en su mundo, en esa lucha entre la persona (la máscara) y la sombra. Cuanto más fuerte es ese antagonismo más poder asume la sombra.
No creo que tuvieran ninguna alternativa más allá de ser rebeldes y fastidiar un poco a la propia familia imperial.
Sigmund Freud y Carl Gustav Jung, dos figuras relevantes de la psiquiatría y psicología moderna. ¿Nos explicas con cuál de los dos se identifica más Clara y por qué?
Con esta historia reflejo la lucha que hay dentro de la psicología entre Europa y Estados Unidos, con relación al psicoanálisis. Los europeos, con Jacques Lacan al frente del psicoanálisis en su momento, rechazan de plano a Jung y su desarrollo de la Psicología compleja. Pero en América la visita de Jung junto a Freud (motivo de su ruptura) les encaja más, pues la visión sistémica y la idea de que el ser humano tiene una finalidad, que es la individuación como llamado interior, les resonó más con la idea que había creado a los Estados Unidos y su Constitución. Evidentemente, Clara se identifica con la visión americana, su profesora y mentora, es abiertamente junguiana.

Viena es, sin duda, una ciudad que nos atrae por su historia y su legado artístico e intelectual. ¿Por qué elegiste Viena para situar el inicio del viaje iniciático de Clara? ¿Qué lugares de esta ciudad imperial nos recomendarías visitar?
Elegí Viena porque soy una enamorada de la ciudad y del psicoanálisis, y ahí es donde nació. Además, la figura de Sisí fascinaba en mi hogar al igual que Ludwig II. Mi padre los tenía idealizados, supongo que era porque él proyectaba en ellos su afán de libertad. También la elegí por sus compositores, sus conciertos, su belleza.
¡Uff! Muchas cosas, es una ciudad con un alto grado de historia y que fue muy poco destruida durante la Segunda Guerra mundial. Evidentemente, el Palacio de Schönbrunn, con sus jardines franceses, su glorieta y el zoológico mas antiguo de Europa. El Palacio Hofburg, con el museo de Sisí. El Palacio Belvedere, es una maravilla arquitectónica, sus jardines son bellísimos y entre las obras de arte que alberga la más reconocida es el Beso de Gustav Klimt. El palacio Esterházy, por su sala de conciertos donde trabajó muchos años el compositor Joseph Haydin. La casa de Mozart, el museo de Johann Strauss, la catedral de San Esteban y su magnífico órgano, la Escuela Española de Equitación, el Museo Judío con su gruta y sinagoga reconstruida en 3D. Y, por último, la casa museo de Sigmund Freud, una maravilla como se ha conservado todo y su librería. Hay muchas más cosas, pero creo que es una lista de imprescindibles.

Para avanzar en su trabajo, Clara viaja a Innsbruck y se traslada al castillo de Rosenklang, donde permanece un tiempo ¿Encontrará en el castillo las respuestas que busca antes de volver a Viena? ¿Qué puedes contarnos?
Clara ha de confrontar sus antagónicos para poder terminar el viaje interior y empezar el viaje de la vida de verdad. Para ello, debe haber un trabajo interior y eso es lo que representan las habitaciones, las áreas y el propio castillo. Todo en el libro tiene un porque, un sentido, una identidad propia. Y, sí, evidentemente regresa a Viena siendo lo que no sabía que buscaba ser.
Una de las cosas que me ha llamado la atención de “El jardín de los espejos” es la meteorología: lluvia y nieve se alternan en Rosenklang. En una novela llena de simbolismos ¿Cuál es su papel?
Simbolizar el estado interior de las personas que empiezan a buscar su sentido en la vida. Nunca se empieza el camino con sol y playa. Hay un malestar interior que me lleva a confrontarme, a buscar, a intentar entender. Y, eso son nubarrones, lluvia, frio y soledad.

Varios personajes acompañan a Clara durante su estancia en Rosenklang: la baronesa Verena von Heller, Hans Meier (el mayordomo), Greta (la cocinera), Lisé (la encargada de la limpieza), y Lukas (el más joven y encargado del mantenimiento). ¿Nos podrías explicar qué representan cada uno de ellos?
La baronesa Verena von Heller es inicialmente la Guardiana del umbral (limita el acceso al inconsciente), pero más adelante se transforma en El Mentor liberador, que entrega el saber.
Hans Meier (el mayordomo), representa aspectos del inconsciente doméstico, es el orden y la lealtad al sistema.
Greta (la cocinera), es instinto y cuidado.
Lisé (la encargada de la limpieza), es la superstición, el conocimiento oral de la tradición.
Lukas (el más joven y encargado del mantenimiento) El Puer aeternus, símbolo de vitalidad y renovación.
No hay nada, ni los objetos, que no tengan un significado para la psique. Aunque el lector los desconozca, el subconsciente entrenado a leer en símbolos lo capta.

Cinco palabras se repiten en las notas que toma Clara para desarrollar su tesis: eco, reloj, fuego, espejo y sombra. ¿Por qué se repiten? ¿Qué simbolizan esas cinco palabras?
Se repiten para que nuestra psique vaya entendiendo que está haciendo mientras lee el libro. El eco son los pensamientos o sensaciones de alerta que nos emite nuestro instinto o intuición; el reloj es el tiempo real versus el interior, que muchas veces va desfasado en nosotros. El fuego es la transformación, el espejo es la observación del ego y la sombra. Y la sombra es lo que debemos abrazar o aceptar para ser libres.
Los sueños están muy presentes en El jardín de los espejos. Titania, la reina de las hadas, en Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare, comparte protagonismo con Ludwig, que habla con Clara (en uno de sus sueños) desde la otra orilla de un lago. ¿Nos ayudan los sueños en nuestra búsqueda de nosotros mismos?
Son nuestro auténtico lenguaje interior, ellos son libres, no están encorsetados por las normas de la física o la autenticidad subjetiva del día, su función es ayudarnos a entender, a superar las limitaciones o también los traumas. En este viaje descubrí muchas informaciones sobre estos dos personajes, sus versos escritos bajo seudónimo, sus auténticos ideales políticos, como la abolición de las guerras o de la propia monarquía. De ahí Titania, Sisí lo utilizaba como uno de sus seudónimos para firmar algunas cartas.

A través de su trabajo de investigación, Clara descubre aspectos antagónicos de sí misma que había mantenido ocultos. En este proceso, ¿Cuál es el significado de los espejos que encontraremos en diferentes capítulos de la novela? ¿Y que simbolizan las rosas negras, cultivadas en un lugar apartado del jardín de Rosenklang?
El espejo cubierto, es la sombra no revelada, el temor al autoconocimiento.
El espejo sin nombre es la confrontación con la sombra y el reflejo múltiple la fusión del símbolo (Sisí con Clara)
El jardín de las rosas negras es el renacimiento o florecimiento del Alma, la sombra transformada en belleza
¿Somos apariencia, como descubre Clara durante su estancia en el castillo? ¿Por qué nos resulta tan difícil desvelar y mostrar nuestro verdadero ser?
Porque es un mecanismo de supervivencia de nuestro cerebro primitivo, el pal encéfalo. El niño para sobrevivir ha de adaptarse a los que sus progenitores le exigen o esperan de él. Y, crecemos buscando la aprobación de ellos a cualquier precio. De adultos, desprenderse de la máscara es muy costoso porque la confundimos con nuestra identidad. Pero desde ese mismo lugar, el pal encéfalo, surge una necesidad, una energía que nos dirige a la confrontación, como una necesidad. Es el instinto de superación de la especie.

Volvamos a Carl Gustav Jung, psicólogo y psiquiatra suizo citado en El jardín de los espejos, que defiende el proceso de individuación del ser humano. ¿Nos explicas en qué consiste ese proceso?
El proceso de individuación según Carl Gustav Jung es la búsqueda de la totalidad psíquica y el autoconocimiento, donde la persona integra su inconsciente (sombra, ánima/ánimus) con la consciencia para volverse un ser único, auténtico y equilibrado. No es un estado final, sino un desarrollo de toda la vida que busca el «Sí-mismo».
Sus puntos claves son:
Objetivo: Desarrollar la personalidad individual, diferenciándose de la psicología colectiva y de los roles sociales preestablecidos.
Integración de Contradictorios: Implica confrontar la propia «sombra» (partes ocultas o negativas) y las energías del ánima/ánimus para alcanzar el «Self» o Sí-mismo.
Proceso Natural vs. Consciente: Puede ocurrir naturalmente (como el crecimiento de un árbol), pero en la terapia se busca un proceso consciente de diálogo entre la mente consciente e inconsciente.
Diferencia con el Ego: No busca fortalecer el ego, sino encontrar el centro de la personalidad que abarca tanto lo consciente como lo inconsciente.
En resumen, la individuación es el camino hacia la realización personal o «llegar a ser quien realmente eres».

Se dice que, en vuestros personajes, los escritores siempre plasmáis algo de vosotros mismos. ¿Cuánto hay de Clara Weiss en Helen Flix?
Muchísimo, estudié en Estados Unidos, y tuve el placer de conocer en uno de los semestres de intercambio en la Universidad de California, en San Francisco, a Jean Shinoda Bolen. Ella me introdujo en el mundo del psicoanálisis junguiano. Fue mi revelación. El principio de mi camino de descubrimiento interior. Tenía una lucha entre mi yo cientificista y mi yo espiritual, intuitivo, creativo y, no sabía cómo unirlos, de hecho, lo rechazaba. La doctora Margaret Lowell, es ella y, en la novela simboliza el Guia espiritual, la sabiduría del Ánima.
Muchas gracias, Helen, por esta fantástica entrevista.