Entrevistamos a María Jesús Peregrín, autora de “Soledades al filo de la pólvora”

María Jesús Peregrín nació en Larache, Marruecos. Es periodista y estudió Derecho en Granada. Trabajó en medios de comunicación tan dispares como: Patria, La Hoja del Lunes, Diario de Granada y Diario “Liberación”, en Madrid. También en emisoras de radio como M-80 Granada, Radio Minuto Las Palmas, Cadena COPE o TVE en Canarias. En 1979 recibió el Primer Premio de Poesía Ciudad de Almería por su poemario “La eternidad está deshabitada”. En 2013 publicó su primera novela La Visión Harper (Premio Círculo Rojo a la Mejor Novela Fantasía). Le siguieron El frutero no discutía de mermeladas (2016) y Sibila, hija de lobos (2017). En 2022 publica El límite de Roche, una novela que sitúa la acción en Florencia, con una trama que transita entre lo real y lo irreal. En 2024, con la editorial Binomio, publica El año de la sal, un estremecedor thriller rural ambientado en la posguerra, con las dificultades del campesinado andaluz para sobrevivir como telón de fondo. En 2026, su última novela, Soledades al filo de la pólvora, transita entre novela negra rural y urbana y no dejará a nadie indiferente.

Llevas escritas y publicadas seis novelas y en cada una abordas temas diferentes. Mientras que en El año de la sal retratabas la penosa situación de los jornaleros andaluces durante los primeros años de posguerra, en Soledades al filo de la pólvora nos llevas a la época actual con un inspector de policía, Martín Expósito, a punto de jubilarse y desencantado de todo. En esta ocasión, ¿Cuál es el objetivo?
Después de escribir sobre Memoria Histórica con la novela El año de la sal quise dar un giro y cambiar de guion. Los lectores agradecen siempre la frescura de temas nuevos. Historias distintas. Desde hacía tiempo, había un tema que no dejaba de rondarme: la infelicidad de las parejas. ¿Por qué nos alejamos de alguien a quien quisimos tanto? ¿Por qué el desamor entre hombres y mujeres termina a veces con una infidelidad? Escarbé por ahí y encontré un saco inabarcable de secretos.
Me ha llamado la atención el inicio de la narración en primera persona, en boca de Martín Expósito, para pasar casi de inmediato al narrador omnisciente. ¿Nos explicas el por qué?
El capítulo 0 titulado “El aislamiento” es, de alguna manera, la carta de presentación de Soledades al filo de la pólvora. La novela está escrita, efectivamente, con la técnica del narrador omnisciente: el que conoce, escudriña y narra el interior de los personajes. Va presentando la trama principal con diferentes sub tramas. Lo decidí así para que el lector supiera lo que le esperaba dentro de la novela. El inspector de policía de la brigada de homicidios, Martín Expósito, es el protagonista y habla en primera persona. En realidad quiere dar fe de la historia que ha vivido y vive. Sin engañar ni engañarse.

La acción de Soledades al filo de la pólvora transcurre entre la ciudad de Madrid y un pueblo de la sierra madrileña, La Tuera. ¿Qué diferencias resaltarías entre los habitantes de una pequeña localidad rural, representativa, quizás, de la “España vaciada” y los de una gran metrópoli?
La Tuera es un pueblo pequeño. Allí, las miserias las conocen todos; las ocultan todos también. Por miedo. Callan la verdad inconfesable que vivieron. En Soledades al filo de la pólvora se cruzan las desapariciones de dos mujeres jóvenes. Una es reciente y ocurre en un hotel de lujo de Madrid; la otra sacudió el pueblo hace veinte años. El inspector de policía, que se ha comprado una casa en el pueblo para olvidar sus años de servicio después de jubilarse, tropezará sin saberlo con el secreto que guardan sus vecinos. Nadie sabe nada. Nadie quiere recordar….
El protagonista de la historia, el inspector de homicidios Martín Expósito, es un hombre solitario, de carácter huraño, insatisfecho con su propia trayectoria vital. ¿Algo que ver con su apellido, Expósito? ¿Qué significado tiene ese apellido?
Un niño expósito es un recién nacido abandonado por sus padres y confiado a instituciones de beneficencia como inclusas u orfanatos. Durante la narración, él lo reconoce con una frase estremecedora en medio de su soledad: “del pan, las migajas”. Creció sin amor, aunque el lector comprobará cómo también esa falta de afecto familiar rodea a otros muchos de los personajes. Todos ellos son vulnerables.

Una enigmática nota encontrada bajo el portón de su casa en La Tuera recuerda a Expósito el caso de Jennifer, una joven lugareña desaparecida sin dejar rastro veinte años atrás. Nadie en el pueblo quiere hablar del tema, como si nunca hubiera ocurrido o pudiera perjudicar a alguien con poder ¿Te has basado en casos reales sin resolver?
No, no. Es pura ficción, pero también una realidad que vemos por desgracia en los telediarios de las tres de la tarde. Son mujeres las que desaparecen. Siempre mujeres. Los asesinos son ellos: hombres embrutecidos que actúan la mayor parte de las veces por un móvil sexual.
A dos meses de su jubilación, Martín Expósito recibe una última orden de su superior jerárquico en el cuerpo policial y se enfrenta a otra desaparición. Tiene que encontrar a Almudena Daubert, periodista de televisión desaparecida en un hotel de lujo de Madrid mientras realizaba un reportaje. El periodismo de investigación, ¿puede llegar a ser peligroso? ¿puedes contarnos sobre qué temática se estaba documentando Almudena?
El periodismo de investigación es caro y tiene riesgos, por supuesto. En la novela, la periodista desaparecida, Almudena Daubert, investiga sobre mujeres prostituidas, pero la mecha de la trama se enciente y llega a más con la venganza de una mujer convencida de que su marido le es infiel Con la presencia además de una camarera de hotel, que limpia el escenario donde el sistema oculta sus peores miserias.

A través de su investigación para tratar de localizar a la desaparecida, Expósito contacta con Cayetana, una Kelly, como se conoce popularmente a las camareras de piso de los hoteles de lujo. Por diversas razones, la Kelly intimó con la periodista y le facilitó el acceso a datos y personajes sustanciales para completar su trabajo. ¿Eran ambas conscientes de que jugaban con fuego?
La camarera actúa movida por el dinero. Su vida es difícil. Trabaja muchas horas por un sueldo miserable; en unas condiciones físicas que destrozan su cuerpo y su salud. Cree que la desesperación de la mujer que le ofrece dinero para comprobar que su marido la engaña será su tabla de salvación. En el caso de la periodista, su error es querer sentir en carne propia el entramado de las mafias que operan en hoteles de lujo. Un experimento que le saldrá caro.
Soledades al filo de la pólvora explora muchos temas, entre los que destacan las relaciones entre sugar daddies y sugar babies, la pornografía infantil, las mafias de la prostitución y la pederastia, las víctimas de explotación y violencia sexual, la infidelidad, el desamor y las citas clandestinas, el encubrimiento… ¿Cómo te has documentado?
Siempre que escribo me documento mucho antes. Y en el caso de este libro, aún más. He hablado con expertos: jueces, guardia civil, brigadas de homicidios, psicólogos y mujeres prostituidas que han querido contarme historias de violencia. Las nuevas infidelidades son un laberinto en el que la fantasía de lo virtual se da de frente con el vacío que están creando en la sociedad las aplicaciones de citas para encontrar sexo fugaz. La cara oculta de la infidelidad no es lo que parece. Hay hombres con poder que solo quieren a la mujer como trofeo. Son narcisistas. Ejecutan su deseo como coacción. La novela también pone el foco en los encubridores de personas así. El abuso es otra forma de esclavitud.

Volviendo a las Kellys, las trabajadoras encargadas de “limpiar” habitaciones de hotel ¿Sufren de explotación laboral con sueldos bajos, horarios excesivos, desgaste físico y el peligro de encontrarse frente a clientes violentos? ¿Qué opinas?
Las camareras de piso llevan reivindicando a la patronal desde hace tiempo que se les aplique el Convenio de Hostelería en todos los hoteles. Bajar el ritmo y la sobrecarga de trabajo que son abusivos. Jubilarse a los 60 años, un aumento de salario o que las camas lleven ruedas para evitar hacerse daño al cambiar las sábanas. He hablado con muchas de ellas. Consiguen terminar su jornada laboral atiborradas de antiinflamatorios o analgésicos.
Entiendo que el abuso de poder va ligado a la sensación de impunidad de los poderosos y al miedo de las víctimas a las consecuencias que podría acarrearles una denuncia. Esta percepción, ¿afecta también al periodismo de investigación, como el que lleva a cabo Almudena Daubert?
La lectura de la novela nos lleva a temas vitales. Gracia Ortega, periodista de RTVA hizo la misma reflexión durante el acto de presentación del libro en la localidad sevillana de Mairena del Alcor el pasado mes de mayo: si es lícito y lógico seguir las órdenes de un superior aunque vayan contra nuestro deseo o incluso contra la ley. Si no es preferible dejarnos llevar por nuestro criterio.

El amor a edades consideradas tardías, también se aborda en Soledades al filo de la pólvora. ¿Vale la pena arriesgarse con una nueva relación amorosa a los sesenta o setenta años o es mejor renunciar a la aventura y refugiarse en la indecisión, aunque eso nos condene a vivir en una soledad no deseada? ¿Qué opinión te merecen las “citas a ciegas”?
Creo que, hoy por hoy, salta a la vista que nadie va a ciegas a una cita. Según datos del CIS, el 25% de los españoles tiene abierta una aplicación para buscar pareja y el 60% de estos encuentros se inician online. Nada que objetar; todos somos mayores. Pero he conocido casos de mujeres que han acudido a estos encuentros en busca de amor y han terminado en el psicólogo con problemas de ansiedad y baja autoestima.
La música rock de Radio Futura (grupo musical de los años ochenta) ocupa un lugar en la historia que nos cuenta Soledades al filo de la pólvora ¿Le agradan a Martín Expósito porque le recuerdan su juventud?
”No tocarte” es una canción de Radio Futura que martillea su cabeza. Podría ser otra también, pero para el arranque del conflicto me gustó. Martín es un hombre avinagrado y seco, aunque para enamorarse la edad no importa en absoluto.

A pesar de su carácter arisco, Martín Expósito gusta de leer a autores celebres, de diferentes épocas y estilos. Entre ellos, Oscar Wilde, Dante Alighieri, el emperador romano Marco Aurelio, y poetas como el austriaco Rainer Maria Rilke, el oriolano Manuel García Pérez y el poeta granadino Javier Egea. ¿Figuran todos ellos en tu particular lista de escritores favoritos?
Las citas son la consecuencia de lo que piensa Martín Expósito. Él lee y reflexiona. Durante la novela vive un tiempo de catarsis. Tiene muchas dudas y elige las citas que le vienen bien. Ahí le he dejado a su aire. Que es el mismo aire que hemos soplado los dos a la vez.
Y sobre el título de tu novela, Soledades al filo de la pólvora, ¿Qué puedes contarnos? ¿Cómo lo elegiste?
Soledades al filo de la pólvora es un verso de Javier Egea. Una metáfora. Pertenece a su poema “Raro de Luna” y para mí abarca media novela. Creo que es uno de los poetas más grandes de los años ochenta. Lo leí y supe enseguida que era el único título para el libro. Parecía escrito para darme pie….Recomiendo a los lectores que se sumerjan en sus versos… También que se fijen en la portada que ha hecho para la novela Jacinto Gutiérrez. Es un pintor con un talento y una sensibilidad especial. Hemos quedado para la próxima…

Antes de despedirnos, háblanos de tus próximos proyectos. ¿Estás escribiendo otra novela?
Es curioso. El final de Soledades al filo de la pólvora queda abierto. Quería que fuera así. Sin embargo, quienes lo han leído ya quieren una segunda parte; saber algo más sobre algunos personajes. Creo que no. Tengo intención de volver a escribir en primera persona. Es una historia sobre las obsesiones. Ojalá con ella vuelva a la atmósfera que los lectores ya disfrutaron en El año de la sal.
¡Te deseamos mucha suerte en tus nuevos proyectos!