¿Una idea genial?

En un edificio cualquiera, ubicado en una plaza barcelonesa, muy cerca de Plaza España, se estropea el ascensor. Esto ocurre con una cierta frecuencia y lo primero que hacemos es llamar un técnico, pero… ¿Qué ocurre cuando los vecinos, ya de una cierta edad, no cuentan con “posibles” para una reparación de envergadura? ¿se resignan o buscan soluciones imaginativas? ¿Y si crean una agencia de detectives para solucionar problemas entre el vecindario e ir recaudando fondos? Podría ser una idea genial y de ello trata “Caza real con Z”, una novela escrita a cuatro manos por Arturo Daussà y Javier Luque. De cómo y porque nació la idea de escribir esta novela de HUMOR con mayúsculas, de cada uno de los personajes y de muchas cosas más hablamos en la Biblioteca Josep Janés, sita en Collblanc, un barrio popular de L’Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad más poblada de Catalunya.

El principal objetivo de “Caza real con Z”, una novela protagonizada por siete jubilados (cuatro hombres y tres mujeres) es desmontar “los tópicos edadistas”, esos que sostienen que, a partir de cierta edad, las personas no servimos para nada y somos poco menos que “trastos viejos a arrinconar”, argumentó Arturo Daussà. Nada de eso rige para Feliciano, Silverio, Justina, Benancio, Cipriano, Restituta y Pili, que, además de formar parte de una misma comunidad de vecinos desde hace muchos años, comparten ilusiones, ganas de hacer cosas y de disfrutar cada minuto, hasta que la vida se acabe. En definitiva, se trata de buscar soluciones a los problemas y no abandonarse al desánimo, pese a la opinión generalizada de que el mundo actual “es una mierda y un desastre”.

Los siete personajes protagonistas de “Caza real con Z” son variopintos, pero comparten su afición a la novela negra y policiaca y a las series de crímenes y detectives y organizan regularmente campeonatos de parchis, entre otras actividades. ¿Cómo los describiríamos? Justina, viuda, de origen andaluz, continúa ayudando a su hija en la pescadería del mercao; Benancio (el Bena) ex detective, considerado gafe por sus antiguos compañeros de profesión y presidente a perpetuidad de la comunidad de vecinos; Silverio (el Mago), de origen gitano y, muy inteligente, fue “mago callejero” y trabajó unos años como operario en “Ascensores La Paloma”; Restituta, también viuda, pero la única que podría vivir en un barrio de gente bien, posee un Seat 850 que no utiliza; Cipriano (El Cipri), sabe de leyes y mantiene contactos con miembros del sistema judicial, muy necesarios para el buen funcionamiento de la Agencia de Detectives; Feliciano (El Feli), el único catalán de origen, hace honor al tópico de “la pela és la pela”, y Pili, la más joven del grupo, prejubilada, todavía no ha cumplido los sesenta, todavía atractiva y aficionada al “flirteo”.

Nuestros jubilados afrontarán la necesidad de encontrar financiación para el arreglo o sustitución del ascensor averiado con la creación de la Agencia de Detectives el Rayo, idea genial sugerida por Silverio “el Mago” y refrendada por el resto de vecinos. Todos los “activos” de la nueva empresa se lanzarán a una investigación contrarreloj para intentar demostrar la inocencia de Martín Prats, el dueño de “Ascensores La Paloma”, encarcelado por el desplome de un ascensor en un lujoso hotel de Barcelona, con el resultado de una víctima mortal. Si tienen éxito, su recompensa podría ser la reparación gratuita del ascensor o, incluso, la instalación, también gratuita, de un nuevo ascensor. Ni que decir tiene que nuestros protagonistas “pondrán toda la carne en el asador”, en ocasiones como si estuvieran emulando al famoso agente 007, para conseguir la liberación del empresario.

¿Tendrán éxito las pesquisas de estos siete jubilados, lectores empedernidos de novela negra y “devoradores” de series criminales? No podemos contar más, pero lo descubriréis leyendo Caza real con Z, el primer caso de la Agencia de Detectives el Rayo (el rayo soy, donde me llaman, voy). Solo revelaremos que lo pasamos muy bien, tanto en lo referente a la charla sobre la novela, como en los tres sorteos organizados, con máxima transparencia, entre todos los asistentes a la presentación en la Biblioteca Josep Janés. Los dos primeros, premiados con sendos ejemplares de las últimas novelas de Eduardo Oller (El lebrel de los Basketville) y Arturo Daussà y Javier Luque (Caza real con Z). El tercer premio, regalo sorpresa. ¡Enhorabuena a los afortunados!
Con “Caza real con Z” y por un breve lapso de tiempo nos olvidamos de que “este mundo está hecho un desastre”. ¡No os la perdáis!