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Un mundo invisible y desconocido para la mayoría de nosotros se halla detrás de las rejas de una cárcel cualquiera. ¿Existe la reinserción o se trata simplemente de castigar al infractor? ¿Qué trato reciben los internos? ¿Son todos culpables o también se condena a inocentes? Sobre estas y otras cuestiones en torno a la justicia, la ley, los graves déficits del sistema y el universo carcelario se debatió largamente en la presentación de A la seva pell, una novela muy negra de Raquel Gámez Serrano, publicada por la editorial Llibres del Delicte. Fue el martes 31 de mayo en la librería Ona, de Barcelona.

Acompañada de Rodrigo Lanza y Asun Pie Balaguer, la autora explicó cómo se gestó A la seva pell, un drama carcelario impactante que sacude la conciencia del lector. La novela parte de la experiencia en prisión de Rodrigo Lanza y el recuerdo de Patricia Heras “acusados injustamente en el caso 4-F, muy conocido por el premiado documental “Ciutat Morta”. Gámez Serrano supo del caso cuando estudiaba Educación Social en la Universitat Oberta de Catalunya, en una asignatura (Pràcticum II) impartida por la profesora Asun Pie Balaguer. Impresionada, decidió plasmar sus reflexiones en la ficción y así nació A la seva pell. “El objetivo principal de la novela es hablar de las condiciones que sufren los presos, sean inocentes o no”, explicó la autora. La trama gira en torno a dos personajes principales: Leo, un recluso condenado injustamente, y Gal·la Antich, educadora social y experta en mediación, que lucha por demostrar la inocencia de Leo más allá de lo meramente profesional.

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“El sistema no contempla la posibilidad de equivocarse y yo no quise reconocer un crimen que NO había cometido, aunque si no confiesas no obtienes beneficios carcelarios”, explicó Rodrigo Lanza, autor del prólogo de A la seva pell. Y añadió que “las prisiones están llenas de pobres e inmigrantes condenados por delitos menores y el régimen penitenciario genera efectos adversos en todas las personas que pasan por la cárcel. No sirve para reinsertarse en la sociedad”.  Por su parte, Asun Pie Balaguer reconoce que “leer el libro de Patricia Heras y saber cómo es la vida en prisión me “desencajó” como persona: el condenado pierde la noción del tiempo, mientras sufre abuso de poder –maltrato- por parte de algunos profesionales y la indiferencia de otros”. Una combinación explosiva que –es evidente y así sucede también en la novela- no puede terminar bien.

“No siempre tienes la opción de decidir en la vida –apuntó Lanza-. En ocasiones solo puedes decidir la actitud con la que te enfrentas a lo que te toca vivir. Y, en ese sentido, Leo, el protagonista de A la seva pell que se ve obligado a encarar su vida en prisión, se parece a mí”, confesó. La autora, por su parte, se declaró entusiasta del género negro “porque sus características le permiten ejercer una crítica social muy necesaria”. “Nadie puede saber que le deparará el futuro y nadie puede asegurarnos que nunca entraremos en prisión, seamos culpables o no”, reflexionó. Por eso nos impacta tanto el caso real del 4-F, y por eso un drama carcelario como A la seva pell no puede resultar invisible.

Y es que, como dice Rodrigo Lanza, “una cosa es saber las cosas y otra muy diferente es vivirlas”.

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