¡El rayo soy, donde me llaman voy!

¿Quién podía imaginar que siete jubilados (cuatro hombres y tres mujeres) crearían la Agencia de Detectives el Rayo, y que los servicios de esta peculiar empresa serían solicitados para resolver un sinfín de casos planteados por amigos, conocidos y saludados? Pues la historia que nos cuenta “Caza real con Z”, primer caso de nuestros detectives, ha surgido de la mente (no sabemos si calenturienta o no) de dos jubilados, Arturo Daussà y Javier Luque, que, en lugar de dedicar su tiempo a vigilar obras por la mañana y ver la tele por la tarde, desafían los tópicos edadistas para demostrarnos que “el humor, la pasión y la ilusión no conocen edad”. De todo esto, de cada uno de los personajes y de la trama de “Caza real con Z” hablamos en la acogedora librería La Conxita, de Barcelona. Fue el jueves, 7 de mayo. ¡Y nos reímos mucho!
Arturo Daussà, coautor de “Caza Real con Z”, explicó que, junto a Javier Luque, han querido escribir principalmente una novela de HUMOR con mayúsculas y como terapia para sobrevivir en un mundo que parece haberse vuelto loco. Esta es una novela en la que los siete protagonistas demuestran, por si alguno tiene dudas, que “aunque jubilados, no son trastos a arrinconar y que la ilusión, las ganas de hacer cosas, de amar o tener placer, de vivir cada minuto sin ceguera ante lo que vemos, pero sin abandonarse al desánimo dura hasta que la vida se acaba”, reivindicó Daussà ante un público entregado.

Los personajes protagonistas de “Caza Real con Z” se conocen desde hace muchos años. Viven en un edificio sito en la Plaza Herenni, en el popular barrio de Hostafrancs, en Barcelona, “antaño un lugar de concentración de payos y gitanos y, actualmente, una pequeña babel donde confluyen todos los idiomas y culturas que pueblan la cosmopolita Barcelona”. Comparten su afición a la novela negra y las series policiacas, y organizan campeonatos de parchis, entre otras actividades. Sin embargo, la Agencia de Detectives el Rayo nació impulsada por la necesidad de financiar el arreglo o la sustitución del arcaico y averiado ascensor del edificio. Ya se sabe que las pensiones de la mayoría de los jubilados no dan para muchas alegrías, así que, en su primer caso, nuestros protagonistas deciden “montar” una investigación para demostrar la inocencia de Martín Prats, dueño de Ascensores La Paloma, encarcelado como presunto responsable del desplome de un ascensor en un lujoso hotel de Barcelona, con el resultado de una víctima mortal. Si las pesquisas de los inexpertos detectives tienen éxito, su recompensa podría ser la reparación o, incluso, la instalación gratuita de un nuevo ascensor.

Todavía no hemos hablado de los integrantes de esta peculiar agencia de detectives. Vamos a ello: Justina, en el entresuelo, mujer de rompe y rasga, viuda, que continúa ayudando a su hija en la pescadería del mercao; Feliciano (el Feli), catalán de tópico, la pela és la pela, y un tanto independentista; Benancio (el Bena), ex detective, considerado gafe por sus antiguos compañeros de profesión y presidente a perpetuidad de la comunidad de vecinos; Pilar (la Pili), la más joven del grupo, prejubilada, segura de sí misma y aficionada al flirteo; Restituta, viuda, la única con posibles, propietaria de un Seat 850 que no utiliza; Cipriano (El Cipri), sabelotodo de leyes, mantiene contactos valiosos con miembros del sistema judicial, y, por último, Silverio (el Mago), de origen gitano, de inteligencia despierta, ejerció de mago callejero y trabajó unos años como operario en “Ascensores La Paloma”.

¿Conseguirán su propósito estos siete jubilados, lectores empedernidos de novela negra? Para averiguarlo, queridos lectores, es obligatorio leer Caza Real con Z. Lo único que podemos desvelar es que lo pasamos muy bien, se mantuvo la intriga hasta el final y, como fin de fiesta, se organizó no uno, sino tres sorteos sin trampa ni cartón entre todos los asistentes, con ejemplares de las últimas novelas de Eduardo Oller (El lebrel de los Basketville) y Arturo Daussà y Javier Luque (Caza Real con Z). El tercer premio, regalo sorpresa, ¡no solo de literatura vive el hombre, y la mujer! Enhorabuena a los afortunados y muchas gracias a todos los que nos habéis acompañado.
En resumen, pasamos un buen rato, muy divertido y, por un momento nos olvidamos que, como opinan nuestros detectives jubilados “este mundo es una mierda y un desastre”.
No os perdáis Caza Real con Z. ¡No podréis parar de leer… ni de reír!