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¿Qué pintaría hoy Carles Casagemas, el artista catalán amigo de juventud de Pablo Picasso fascinado por la marginalidad, si viviera en la época actual? Casagemas se suicidó en París en 1901, con apenas 20 años, después de haber intentado matar a la mujer que se había convertido en su obsesión.

Mucho Más Que Un Libro asistió a la mesa redonda Baixos fons. Apunts sobre la realitat que Casagemas pintaría avui celebrada en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) dentro de la BCNegra 2015. Fue el domingo 1 de febrero y participaron Eduard Vallés, historiador y comisario de la exposición Casagemas. L’artista sota el mite, Dani el Rojo, escritor y ex atracador de bancos, y José Luís Muñoz, escritor que ha cosechado diversos premios de novela negra.

¿Por qué esa atracción de los bajos fondos sobre jóvenes hijos de familias acomodadas y sobre el arte en general? Carles Casagemas  vivió en Nou de la Rambla, 57 (propiedad de su familia). Nou de la Rambla era conocida entonces como la “calle de las peleas” y en las temáticas de las pinturas de Casagemas predominaban los burdeles. También el post-impresionismo del pintor y cartelista francés Toulouse-Lautrec (1864-1901) retrató la vida nocturna parisina, mientras que las fotografías de Joan Colom (Barcelona, 1921) inmortalizaron el mundo de la prostitución en el Barrio Chino de Barcelona (el actual Raval), y cineastas como Rainer W. Fassbinder (1945-1982) mostraron en sus películas su fascinación por el lumpen.

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Dani el Rojo, hijo de una familia de clase media, sintió la llamada de lo prohibido cuando era muy joven. Descubrió la cocaína en los barrios altos de Barcelona y su caída por la pendiente de la droga fue acompañada por el inicio de su carrera como delincuente. Se convirtió en atracador de bancos para costearse el tren de vida que, por entonces, le hacía sentirse feliz, ganándose el alias de “el millonario”. Detenido en 1991, la cárcel le salvó la vida y representó para él una segunda oportunidad. “Ya no me sentía un tío feliz y tenía anticuerpos del VIH –confiesa-. Así que decidí intentar vivir sin drogas. Al salir de la cárcel fui a una granja de rehabilitación, encontré un trabajo, me casé… empecé a tener una vida normal y a relacionarme con escritores de novela negra y… aquí estoy”. En Confesiones de un gánster de Barcelona, escrita por Lluc Oliveras, el ahora escritor narra sus vivencias personales.  Su última novela se titula Gran golpe en la pequeña Andorra, escrita a cuatro manos con Yolanda Foix.

José Luis Muñoz empezó a escribir “cuando tenía cinco o seis años. Lo llevaba en los genes”. De muy joven militó en un grupo anarquista y “a los 17 me largué de casa y mis padres no sabían nada de mí”. Fue a la universidad, pero “en aquella época –el tardofranquismo y principios de la Transición- no se estudiaba. Frecuentábamos el Bar London y el Pastis, locales míticos de la Barcelona canalla y marginal”. El autor, que inició su carrera como escritor de novela negra con El cadáver bajo el jardín y Barcelona negra, ambas de 1987, reconoce que le fascinaba aquella Barcelona y que la ha retratado en varias de sus novelas. “Cuando escribes una novela, te sirve también como exorcismo”. Muñoz coincide con Dani el Rojo en que “escribes sobre lo que conoces y en mi última novela, Te arrastrarás sobre tu vientre, hablo de una Barcelona de barrios cutres, que ya no existe.

Barcelona, una ciudad rebosante de vida, es un personaje más en las novelas de José Luis Muñoz. Pero para el historiador Eduard Vallés, “ese tipo de ciudad alimenta el romanticismo de artistas, como Picasso, cuyo famoso cuadro Les demoiselles d’Avignon está inspirado en las visitas del pintor a los prostíbulos de la calle de Avinyó –, pero no favorece la calidad de vida de sus habitantes”·

Todos podemos sentir la atracción por barrios como antes El Raval y, ahora Gracia, pero para ello no hace falta ser delincuente… basta con ser artista o bohemio como en su tiempo fueron Picasso, Casagemas… y tantos otros.

 

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