En menos de dos semanas, del 24 al 27 de abril, “Un género sin límites” se debatirá en el Congreso de Novela y Cine Negro que desde 2005 se celebra anualmente en la Universidad de Salamanca. Al igual que en otras ocasiones, el XIV Congreso contará con la participación de destacados escritores y cineastas, y se entregará un delicioso jamón al ganador del VI Premio Pata Negra.

El galardón distingue a la mejor novela negra publicada entre los meses de febrero de 2017 hasta febrero de 2018 y son once las nominadas, a cuál mejor. Estas son:  La mala hierba, de Agustín Martínez; El peor de los tiempos, de Alexis Ravelo; El harén del Tibidabo, de Andreu Martín, El final del hombre, de Antonio Mercero; Las lágrimas de Claire Jones, de Berna González Harbour; Justo, de Carlos Bassas; El porqué del color rojo, de Francisco Bescós; Morir no es lo que más duele, de Inés Planas; Cenicienta en llamas, de Jordi Juan; Primavera cruel, de Luis Roso y Vienen mal dadas, de Laura Gomara.

La mala hierba, de Agustín Martínez, es una novela coral que transcurre en Portocarrero, un pueblo en pleno desierto de Almería donde no crece nada salvo la mala hierba. En este mundo rural, Miriam, una muchacha de catorce años es acusada del asesinato de su madre. Pero a medida que avanza la investigación, saldrán a la luz nuevos interrogantes que afectan a la cerrada comunidad de Portocarrero, donde nadie parece inocente.

El peor de los tiempos, de Alexis Ravelo, es la quinta entrega de la serie de Eladio Monroy. Pensionista de la marina, Monroy complementa su mísero sueldo con encargos bajo cuerda y, en esta ocasión, deberá buscar a Elvira, la hija de su viejo amigo Pepiño Frades, que ha desaparecido. Las novelas de la serie Eladio Monroy se inscriben en el hard boiled más clásico y, al mismo tiempo, resultan absolutamente singulares. Ambientadas en Las Palmas de Gran Canaria, bucean en las contradicciones de la sociedad española y las ponen de relieve.

En El harén del Tibidabo, de Andreu Martín, encontraremos a Emilio Santamarta, un histriónico personaje dueño del Harén, un exclusivo prostíbulo de Barcelona desde los tiempos del franquismo. Traumatizado por el abandono de su madre (la dueña del burdel) diez años atrás, Emilio recibe la terrible noticia del hallazgo del cuerpo de su progenitora con dos tiros en la nuca. Santamarta inicia entonces la investigación para averiguar quién fue el asesino de su madre y porqué la mató.

El final del hombre, de Antonio Mercero, es la primera entrega de una explosiva serie de novela negra protagonizada por una heroína transexual, Sofía Luna. Antes conocida como Carlos Luna, padre de un hijo adolescente, Sofía deberá investigar el asesinato de Jon, el hijo de un famoso escritor de novelas históricas. Mientras avanza en la investigación, acompañada por su colega, y antigua amante, Laura, Sofía deberá lidiar con una sociedad que se resiste a los nuevos tiempos.

En Las lágrimas de Claire Jones, de Berna González Harbour, volveremos a encontrar a la comisaria María Ruiz, destinada en Soria, una de las provincias españolas más tristes para una investigadora criminal. Cuando visita a su amigo, el comisario Carlos en Santander, Ruíz se ve involucrada en un nuevo caso que arranca con un coche abandonado en la zona del puerto. En el maletero, una chica muerta, y en el asiento del copiloto, un ejemplar del periódico The Times con fecha del 15 de octubre de 1998 y una noticia recortada.

Justo, de Carlos Bassas, está escrito en una primera persona de estilo directo y peculiar y esconde un triple relato: el de una vida dedicada a una misión sagrada (la de Justo Ledesma, un viejo irascible que ha dejado de reconocer Barcelona como su ciudad), el de una venganza y el de la nostalgia por un tiempo cada vez más lejano, por unas calles cada vez más ajenas, por una ciudad moribunda que se desangra víctima de sus propios anhelos y de sus propios errores.

El porqué del color rojo, de Francisco Bescós, traslada al lector a La Rioja Baja en la época de la vendimia. Una llamada anónima avisa al cuartel de la Guardia Civil de Calahorra: el cadáver de un joven ha aparecido abandonado en un viñedo cercano a Aldeanueva de Ebro y todo hace pensar que se trata de un temporero ilegal procedente de Europa del Este, forzado a trabajar por una mafia. La teniente Lucía Utrera, alias la Grande, investigará el caso.

La trama de Morir no es lo que más duele, de Inés Planas gira en torno a una investigación criminal sin apenas pistas. Un hombre aparece ahorcado en un pinar a las afueras de Madrid. En uno de sus bolsillos se halla un papel con el nombre y la dirección de una mujer: Sara Azcárraga, que vive a pocos kilómetros del escenario del crimen. El teniente de la Guardia Civil Julián Tresser se hace cargo del caso, pero el avance en sus indagaciones le conducirá directamente al infierno.

La acción de Cenicienta en llamas, de Jordi Juan, se sitúa en Valencia, en mayo de 2006. Asesinatos cometidos por sicarios, visita del papa Benedicto XVI, penúltimos coletazos del boom del ladrillo y personajes y tramas que se entrecruzan en un fascinante puzle narrativo, proyectado sobre el telón de fondo de una corrupción que deviene huella inequívoca de nuestro pasado más reciente.

En Primavera cruel, de Luis Roso, el inspector Ernesto Trevejo se enfrenta a su segundo caso tras el éxito de Aguacero. Nos encontramos en el Madrid de los años cincuenta y un hombre armado ha aparecido muerto en El Pardo, muy cerca del palacio donde reside el dictador Franco.  ¿Se trata de un terrorista o de un loco? Ernesto Trevejo será el encargado de averiguarlo en este adictivo thriller que sitúa la acción en los años más duros del franquismo.

Vienen mal dadas, ópera prima de Laura Gomara retrata con crudeza la Barcelona empobrecida, la marginalidad y el riesgo de caer en esa ratonera de la que tanto cuesta escapar. La trama gira alrededor de Ruth Santana, una mujer que malvive en la pre-marginalidad, con dos trabajos que apenas le permiten vivir en un piso patera para seguir pagando una hipoteca ruinosa. Una noche, un desconocido le hace una oferta que le permitirá obtener dinero rápido para pagar su deuda con el banco, pero ¿a cambio de qué?

¡Suerte a todos!

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