Paz Velasco de la Fuente y Cristian Salomoni, en la presentación de Criminal Mente.

Y no nos referimos a los de los cuentos que nos contaban cuando éramos niños, sino a los que se encuentran camuflados entre nosotros y pasan desapercibidos hasta que actúan. De todo ello, de psicópatas asesinos y de los “integrados”, que nunca han matado a nadie, de las mujeres asesinas, de la criminología, la importancia de los analistas de la conducta y de muchas cosas más nos habla Paz Velasco de la Fuente en Criminal Mente, un apasionante ensayo que nos presenta a la criminología como una ciencia necesaria para prevenir la delincuencia en lo posible y entender la mente del asesino.

Acompañada por Cristian Salomoni, criminalista (no criminólogo) experto en comportamiento no verbal, Paz Velasco de la Fuente presentó Criminal Mente en la librería Som Negra, de Barcelona, el viernes 21 de septiembre. La autora, abogada y criminóloga, confesó que el origen de este brillante y completo ensayo sobre el crimen y la mente de los criminales se encuentra en su Blog: criminal-mente.es, que abrió inicialmente para divulgar pequeños temas relativos a la criminología. Más tarde, decidió escribir el libro y dedicar el resto de su vida a su gran pasión: la criminología. “Especialmente me interesa el tema de la criminalidad femenina, pues las mujeres pueden ser muy insidiosas y sibilinas, como fue Locusta, la primera asesina en serie documentada de la historia, una esclava romana que envenenó al emperador Claudio y a su hijo Británico cumpliendo órdenes de Agripina, la madre de Nerón”, apuntó.

Con Miguel Ángel Díaz Ortega, de Som Negra, en la presentación de Criminal Mente.

“Quise estudiar criminología, después de abogacía, para saber por qué se mata, por qué hay gente que traspasa la línea roja, y me decidió a ello el escalofriante caso real de Sylvia Likens, torturada y asesinada en 1965 a instancias de la mujer que debía ocuparse de su cuidado en ausencia de sus padres, junto al de Javier Rosado, el joven asesino del rol”, explicó la autora. “Es la falta de empatía lo que alimenta la crueldad del ser humano. El psicópata es el depredador social de su propia especie y para él, los demás no son personas, pues no puede ponerse en su lugar y es incapaz de sentir y de amar”, añadió Velasco.

Sin embargo, aunque nos asusta el término psicópata, lo cierto es que “no todos los psicópatas matan, pues existen muchos “psicoputas” o psicópatas “integrados” (cerca de un 6 o 7% de la población) que hacen la vida imposible a los que tienen cerca, pero nunca han matado a nadie”. De hecho, es más probable que nos crucemos con un psicópata integrado que nos fastidie la vida que con un asesino en serie. “Cuidado con las personas que te halagan mucho, a las que todo les parece bien de ti. Solo quieren conseguir algún beneficio”, advirtió la autora.

Nadie nace asesino en serie y la respuesta al porqué se empieza a matar es multifactorial. No hay una única respuesta, aunque todo empieza en la infancia y el origen de muchos de los asesinatos sexuales cometidos por hombres surge de sus fantasías. “Se trata de sujetos con mucha falta de afecto, sobre todo materno y que han sufrido abusos de todo tipo, que les han llevado a refugiarse en sus sueños o fantasías”. El proceso consta de varias fases y se inicia con las fantasías cada vez más violentas que rondan por la cabeza del futuro asesino. En la segunda, el sujeto empieza a ensayar, pero aún no comete el crimen. La tercera o fase de “pesca” se caracteriza por la búsqueda de una víctima idónea. En la cuarta, el asesino despliega sus dotes de seducción (acostumbra a mostrarse encantador) para atraer a su víctima. En la quinta, atrapa a la víctima y consuma el asesinato. La sexta es la fase fetichista y el asesino se lleva un “recuerdo” de su víctima para rememorar la acción una y otra vez. Durante la séptima y última fase, de “enfriamiento emocional”, el criminal deja de matar durante semanas, meses o, incluso, años.

Paz Velasco de la Fuente y Cristian Salomoni.

Y ¿cuál es el papel de los criminólogos? Sobre todo prevenir la delincuencia, lo cual debería empezar en los colegios, pero no son CSI (Crime Scene Investigation) y no investigan crímenes, aunque también pueden ayudar a resolverlos. Una figura fundamental de la criminología es el “analista de la conducta”, que efectúa un análisis victimológico para estudiar el perfil de la víctima que atrae al asesino y también trabaja el modus operandi del criminal y los elementos de la escena del crimen “para delimitar las características del asesino que tenemos que buscar”, explicó Velasco.

Criminal Mente es un ensayo apasionante y muy completo para adentrarse en el desconocido mundo de la criminología, la ciencia forense y la psicología criminal. ¡No te lo pierdas!

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