Ya falta menos para el verano y también para la XXXI Semana Negra de Gijón. Del 6 al 15 de julio, los incondicionales del género negro disfrutarán nuevamente de esta gran fiesta literaria y conocerán las novelas y autores galardonados con los premios que otorga el festival. Entre ellos, el Dashiel Hammett a la mejor novela de género negro y el Memorial Silverio Cañada a la mejor primera novela de género negro, publicadas ambas en 2017.

Para despejar la incógnita, deberemos esperar a la mañana del 13 de julio en el Hotel Don Manuel donde conoceremos cuáles son las agraciadas entre las novelas finalistas. Así, para el Dashiel Hammett tenemos a Conduce rápido, de Diego Ameixeiras; El refugio de los canallas, de Juan Bas; Las lágrimas de Claire Jones, de Berna González Harbour; Mi querido asesino en serie, de Alicia Giménez Bartlett; Perros que duermen, de Juan Madrid y Cruz, de Nicolás Ferraro. En el Memorial Silverio Cañada, los finalistas son: Los motivos del lobo, de Liliana Escliar; Vienen mal dadas, de Laura Gomara; Ya no quedan junglas adonde regresar, de Carlos Augusto Casas; La asamblea de los muertos, de Tomás Bárbulo y A menos de cinco centímetros, de Marta Robles.

Conduce rápido, de Diego Ameixeiras, nos presenta a unos personajes que debido a la fuerte crisis económica tienen un pie en la marginalidad. Érika y su hermano mayor, Samuel, sobreviven robando a turistas, ella, y metiéndose en líos, él. Un día, Samuel le propone a Érika un plan descabellado con el que pueden sacar un montón de pasta. Es peligroso, es difícil y entraña demasiado riesgo, pero Érika no puede negarse.

El refugio de los canallas, del escritor y columnista de prensa bilbaíno Juan Bas, nos cuenta el devenir de la sociedad vasca entre 1946 y 2015. Con saltos constantes en el tiempo y un ritmo narrativo muy ágil, la novela nos habla del sinsentido y la estupidez cruel de ETA, así como de la existencia de un GAL esencial y terrible con una bajeza moral comparable a la de la banda. Y trata en definitiva de la razón de Estado cuando transita por secretas cloacas; y del patriotismo, que a veces es el último refugio de los canallas y, en otras ocasiones, el primero.

La comisaria María Ruiz vuelve en Las lágrimas de Claire Jones, de Berna González Harbour. En esta ocasión, encontramos a nuestra comisaria destinada en Soria, una de las provincias españolas más tristes para una investigadora criminal. Cuando visita a su amigo, el comisario Carlos en Santander, Ruíz se ve involucrada en un nuevo caso que arranca con un coche abandonado en la zona del puerto. En el maletero, una chica muerta, y en el asiento del copiloto, un ejemplar del periódico The Times con fecha del 15 de octubre de 1998 y una noticia recortada.

Mi querido asesino en serie, de Alicia Giménez Bartlett, nos trae el regreso de la inspectora Petra Delicado, la policía más popular de la novela negra española. En este nuevo caso, junto a Garzón y un joven inspector de los Mossos d’Esquadra, Delicado investigará el asesinato brutal en su propia casa de una mujer de unos cincuenta años. Una carta de amor anónima reivindica el crimen, pero aparecen más cadáveres y todo apunta que nos hallamos ante un temible asesino en serie.

Perros que duermen, de Juan Madrid, es una novela antifascista. La trama sitúa la acción en varias tramas temporales: 1938, 1945 y la actualidad. Juan Delforo, periodista y escritor, hijo de padres republicanos, acude a recoger el legado de un hombre que no conoce y que acaba de morir. Se trata de Dimas Prado, un comisario, viejo falangista que tuvo relación en el pasado con los padres de Delforo. Con esta novela, Madrid quiso homenajear a sus padres y a la generación que luchó por la República y transporta al lector a aquella época sombría de la guerra y la posguerra civil, y a sus ecos en la construcción de nuestro presente.

Y llegamos a Cruz, del argentino Nicolás Ferraro, una novela dura en la que no hay almas buenas. “Cruz” es un apellido, pero es mucho más. Tomás lo sabe, porque es hijo del Cruz que se ha hecho leyenda en los bajos fondos de la frontera con Paraguay enrojeciendo de sangre ajena la tierra colorada de Misiones. Porque es hermano menor del Cruz que arriesgó todo, hasta su futuro de futbolista de Selección, por seguir la huella del padre preso. El legado, entonces, se vuelve calvario, un peso a cargar contra la propia voluntad. En última instancia, un destino del que no se puede huir.

La calidad sigue siendo un valor en alza en cuanto a primeras novelas negras que optan al Premio Memorial Silverio Cañada. En primer lugar, Los motivos del lobo, de Liliana Escliar, nos regala una trama en la que se entrecruzan los hilos del poder, la obsesión por la venganza y un perverso juego del gato y el ratón. Daniel Parodi, el mejor criminólogo forense del país, pierde a su familia, su casa y su trabajo en su obsesión por atrapar al Lobo, un psicópata dotado de una gran inteligencia.

Vienen mal dadas, ópera prima de Laura Gomara, retrata con crudeza la Barcelona empobrecida, la marginalidad y el riesgo de caer en esa ratonera de la que tanto cuesta escapar. La trama gira alrededor de Ruth Santana, una mujer que malvive en la pre-marginalidad, con dos trabajos que apenas le permiten vivir en un piso patera para seguir pagando una hipoteca ruinosa. Una noche, un desconocido le hace una oferta que le permitirá obtener dinero rápido para pagar su deuda con el banco, pero ¿a cambio de qué?

Ya no quedan junglas adonde regresar, de Carlos Augusto Casas, ganó el VI Premio Wilkie Collins de Novela Negra y aborda el tema de la soledad en la vejez. La trama reposa en tres ejes: el amor, la violencia y la venganza, y cuenta la historia de un viejo de 72 años apodado “El gentleman” que comienza a hacer planes para matar uno a uno a cuatro abogados sospechosos de haber asesinado a Olga, una joven prostituta que lo era todo para él.

La asamblea de los muertos, de Tomás Bárbulo, cuenta la historia de una banda de delincuentes madrileños de poca monta que se dirigen a Marrakech con un encargo muy concreto: desvalijar un banco durante la feria de orfebrería que se celebrará en la ciudad. Una vez finalizada la tarea, recibirán una bolsa de nada menos que dos millones de euros, pero una serie de acontecimientos imprevisibles arrastrarán a los maleantes a una situación que jamás habrían imaginado.

Y llegamos al final de las nominadas en la categoría de novela negra con A menos de cinco centímetros, ópera prima de Marta Robles. Esta ambiciosa obra coral cuenta con dos pilares clásicos, el detective desencantado y la femme fatale, en torno a los que pivota una trama muy turbia que se desarrolla en múltiples escenarios, y donde el sexo es uno de los principales protagonistas.

¡Mucha suerte a todos!

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