Vilassar de Mar despidió la segunda edición de Vilassar de Noir, Festival de literatura i cinema negre el domingo 12 de noviembre con la proyección de la película Matar a dios, de Albert Pintó y Caye Casas, y su posterior coloquio. La película fue galardonada con el Gran Premio del Público Festival de Sitges 2017 y podemos asegurar que el humor negro, negrísimo, está firmemente instalado en su ADN. ¡Le auguramos muchos éxitos!

Paco Camarasa cara a cara con Marc Moreno, director del festival Vilassar de Noir

Pero vayamos por partes. Vilassar de Noir arrancó el viernes con la inauguración del alcalde de la localidad, el también escritor Damià del Clot, y le siguió una charla entre Paco Camarasa, y Marc Moreno, director del festival. Destacamos la afirmación de Camarasa de que “hay que leer antes de escribir” y su deseo de que “el año Pedrolo sirva para recuperar a este autor no solo a nivel editorial sino de lectura”. Recientemente, Camarasa ha publicado Sangre en los estantes, un libro especializado en novela negra que no debería faltar en la biblioteca de todos los amantes del género.

Mesa redonda Atrapats en una secta, con Raquel Gámez Serrano, Pepe Rodríguez y Ariadna Herrero. Modera: Jordi Margarit.

Seràs un dels nostres, de Ariadna Herrero, de próxima publicación por la editorial Llibres del Delicte, y la mesa redonda Atrapats en una secta, nos arrastró hacia las sectas, un mundo oscuro donde la manipulación capta y se aprovecha de las personas más frágiles y vulnerables emocionalmente. Pepe Rodríguez, periodista especializado en sectas, Raquel Gámez Serrano y la misma Ariadna Herrero nos hablaron de la personalidad narcisista de los creadores de sectas, de la manipulación de las personas, “muy fácil a través de las emociones”, del “neo-lenguaje” establecido para sentirse parte de una comunidad, de la necesidad de aprender a gestionar nuestras emociones y de la ayuda que, en ocasiones, se revela necesaria e imprescindible para no convertirse en presa fácil de desaprensivos sin escrúpulos. Un tema negrísimo, muy extendido, aunque semidesconocido para el gran público. Un tema, en fin, inquietante, al que deberíamos dedicar más atención.

Los autores valencianos: Juanjo Braulio, Esperança Camps y Santiago Álvarez. Modera: Laura Mas.

La novela negra valenciana goza de muy buena salud y así lo atestiguó la mesa redonda Venen des de València, con la participación de Juanjo Braulio (Sucios y malvados), Esperança Camps (La draga) y Santiago Álvarez (El jardín de cartón), moderados por Laura Mas. Los autores nos hablaron de sus últimas novelas impregnadas de una fuerte crítica social en una Comunidad Valenciana en la que se celebran no menos de ocho festivales de novela negra, hecho que, sumado a los catalanes, ayuda a los escritores valencianos “a tener un escaparate más amplio” para denunciar hechos que les preocupan como la prostitución obligada y la violencia contra las mujeres, la tranquilidad con que la extrema derecha se pasea por las calles de la ciudad o los pueblos que se han despoblado y prácticamente han desaparecido en solo una generación.

Novedades negras

De las muchas actividades de la mañana del sábado 11 destacamos la presentación de las últimas novedades negras publicadas por Biel Cussó, Esther Vila, Jordi Ledesma, Emili Bayo, Laura Gomara y Lorena Franco, sin olvidar el Taller de novela negra a cargo del escritor Sebastià Bennasar, un club de lectura alrededor de La cara B, de Esperança Camps, con participación de la autora y conducido por Anna Maria Villalonga, y el segundo Cara a cara del festival entre la misma Anna Maria Villalonga y Marc Moreno, ganador del VIII Premi Crims de Tinta con Temps de rates.

Carlos Bassas nos habló de cómo se pueden aplicar las leyes de Newton para fomentar la lectura entre los más jóvenes.

Y qué decir de la primera mesa redonda de la tarde, Història negra del segle XX, moderada por el escritor Salvador Balcells. Historias negrísimas en épocas convulsas que inspiran novelas de Jordi Sierra i Fabra (la serie del Inspector Mascarell), Ramon Usall (Tots els camins porten a Romania) y José Luis Muñoz (El rastro del lobo). ¿Y de la muy original propuesta de Carlos Bassas basada en las Tres leyes de Newton y pensada para motivar la escritura y, sobre todo, la lectura en los chavales de catorce años? Nada es superfluo ni banal cuando el objetivo apunta a ganar lectores para el futuro entre las generaciones más jóvenes.

Tras una excelente interpretación de temas de jazz a cargo de la pianista Meritxell Neddermann, la narrativa negra del siglo XX dio paso a la del siglo XXI, que se inicia con un trasfondo oscuro que no desmerece en modo alguno a su predecesor y con historias contadas desde el humor “para hablar del sentimiento de impunidad que tienen los poderosos”, explicó Teresa Solana (Un crim imperfecte), o escritas “para explicar cosas que me pasaron cuando trabajaba de periodista en el Maresme”, como es el caso de Xavier Gual en Off the record. Vladimir Hernández, autor de Indómito (X Premio L’H Confidencial), empezó a escribir ciencia ficción, pero pasó a la novela negra “porque el humor no tenía mucha cabida en el marco de la distopía” y a Ferran García le interesa mucho “abrir el alma humana en canal y ver que hay dentro, aunque muchas veces no resulta muy agradable”.  ¡Y es que hablamos de novela negra, ni más ni menos!

Tras la oscuridad que no ha despejado el siglo XXI, una nueva charla nos transportó a Lleida y a la segunda novela de Ramona Solé, Instint de supervivència. Tras Quaderns, la ópera prima de Solé, que transcurre en un pequeño pueblo leridano, la autora traslada la acción a la capital, Lleida, y “el lector deberá descubrir cómo es cada personaje y qué es lo que esconde. La manipulación es el punto central de mi novela. Es como un juego y a mí me gustan los juegos”, confesó.

Mesa redonda Gent normal, assumptes foscos, con Agustín Martínez, Diego Ameixeiras y David Marín. Modera: Montse Sanjuan.

La última mesa redonda de la tarde, Gent normal. Assumptes foscos reunió a autores emergentes de la talla de Agustín Martínez (La mala hierba), Diego Ameixeiras (Conduce rápido) y David Marín (Ciutat fantasma), moderados por Montse Sanjuan. A Martínez le interesa esa parte de la novela negra “con personajes en los que nos podemos reconocer”. Es el caso de La mala hierba, “una novela coral que transcurre en el desierto de Almería, en un mundo rural muy cerrado, y en el que una muchacha de catorce años es acusada del asesinato de su madre”. Por su parte, Conduce rápido, de Diego Ameixeiras, nos presenta a unos personajes que debido a la fuerte crisis económica tienen un pie en la marginalidad. “Quería ponerme en la piel de gente que para sobrevivir pasa al otro lado de la ley y mostrar que los malos no lo son tanto, que lo son por algo”, explicó el autor. Ciutat fantasma, de David Marín, nos habla de “la maldad que tenemos dentro de nosotros mismos” con un protagonista que vuelve a Barcelona después de siete años y se encuentra perdido en busca de su propio universo, sin familia, sin amigos, sin conocidos, en una ciudad que no le acoge y que él ya no reconoce.

Los participantes en la mesa redonda El misteri juvenil, con el alcalde Damià del Clot. De izquierda a derecha, Sílvia Cantos, Elisenda Roca, Damià del Clot, Ricard Ruiz Garzón y Esperança Camps.

Assassins del Maresme, la primera mesa redonda del domingo 12, contó con Rafael Vallbona, Susana Hernández, Sandra Cabrespina en representación de Planeta Lletra, y Xavier Vernetta. Vecinos del Maresme, una comarca luminosa como hay pocas, todos coincidieron en que la criminalidad va implícita con el ser humano y Rafael Vallbona, autor de Tros, un drama rural negrísimo, nos recordó que “la vida está llena de engaños y no hay que edulcorarla a través de la literatura”. ¿Y cómo esta vida que se presenta tan negra puede atrapar a nuevas generaciones de lectores? Pues a través del misterio y de tramas de investigación, opinaron Esperança Camps (Alfabet de futur), Elisenda Roca (Doble mortal) y Ricard Ruiz Garzón (Herba negra), en la siguiente mesa redonda, El misteri juvenil. “No es cierto que los jóvenes no lean, solo hay que fijarse en las ventas de las novelas de J.K.Rowling, John Green o Suzanne Collins, entre otros ejemplos”, apuntó Ricard Ruiz Garzón. Los autores recordaron también la irrupción en el mundo lector del fenómeno social de los booktubers, jóvenes que recomiendan libros a través de You Tube, y coincidieron en que los capítulos de la llamada novela juvenil “han de ser cortos y ágiles, el lenguaje mucho más coloquial y lo que nunca te perdonarán es que la historia sea aburrida”.

Y llegamos a la última mesa redonda de la mañana, Antologies negres, que analizó el éxito y resurgir de las antologías de relatos de género negro. Para descubrir sus secretos contamos con JR Armadàs (Els crims nostrats), Ramona Solé (Assassins de Ponent), Anna Maria Villalonga (Elles també maten y Noves dames del crim) y Sebastià Bennasar (Barcelona. Viatge a la perifèria criminal). Los libros de relatos son perfectos para darse a conocer, se establece una complicidad y camaradería muy sana entre los autores y “que te marquen un tema, te señalen plazos de entrega y límite de páginas es un buen ejercicio para un escritor”, opinaron.

Ya solo quedaba Matar a dios y desear larga vida a Vilassar de Noir. ¡Nos vemos en 2018!

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